Hoy se cumple el aniversario de fallecimiento de un personaje inigualable en la historia del cine, y quien también tuvo su protagonismo en la tauromaquia. Se trata del artista mexicano Mario Fortino Alfonso Moreno Reyes, quien popularizó el apodo de Cantinflas.

Enrique Amat
Fue el 20 de abril de 1993. De Mario Moreno Reyes hay recordar su faceta como torero, que quedó inmortalizada no sólo en las películas en las que interpretó este papel, sino en sus actuaciones en los ruedos.
Desde muy pequeño, Mario Moreno sintió especial atracción por el mundo de los toros. Y se especializó en el denominado toreo cómico. El debut de Cantinflas como tal tuvo lugar el 16 de septiembre de 1936 en San Antonio Abad. Incluso llegó a torear en un par de festivales en la Monumental Plaza México y en ambas acabó el papel. Uno de ellos en el mes de febrero de 1963. Se llenaron los tendidos de la plaza, que por entonces tenía un aforo para 45.000 personas y muchos aficionados se quedaron fuera sin poder entrar a la plaza. En la explanada de la puerta principal de este coso existe una escultura de Cantinflas realizando el paseíllo, obra de Humberto Peraza
Fruto de su influencia, diversas bandas cómico taurinas decidieron incorporar la figura de su personaje, y vestidos como él. Fue el caso de uno de los más grandes toreros cómicos de la historia, Francisco Rodríguez Arévalo, quien en México llegó a conocer al auténtico Cantinflas. Este no sólo le declaró su admiración, sino que le brindó su amistad y le invitó a participar en la película Las Locuras de Tín Tan.
Mario Moreno no sólo fue torero en las plazas, sino que también fue ganadero. En 1956 adquirió la hacienda La Purísima, sita en Ixtlahuaca, y ahí fundó su ganadería de toros de lidia, con el nombre de Moreno Reyes, en el estado de México. Le compró al ganadero José Antonio Llaguno el semental Gladiador, el mejor que existía en el campo bravo de San Mateo. Asimismo adquirió el semental Cascabel y cien vacas de vientre de Torrecilla, quedando así formada su ganadería con sangre pura de Marqués de Saltillo. En la finca mandó construir una plaza de tientas a la que llamó Doña Cholita, en honor a su madre doña Soledad. Su divisa era de color obispo y oro.
Los primeros cinco ejemplares de su ganadería fueron lidiados en Jiquilpan, el 20 de noviembre de 1963. Al año siguiente lidió otra corrida en Tijuana para Jorge Aguilar El Ranchero, Fernando de la Peña y Manuel Benitez El Cordobés. Y el 6 de febrero de 1966 en El Toreo lidiaron las reses de Moreno Reyes Antonio Ordóñez, Joselito Huertas y Raúl Contreras Finito.
Mario Moreno, producto de su afición, trasladó al celuloide su amor por la fiesta en varias cintas en las que interpretó el papel de torero.
Así lo hizo en “Así es mi tierra”, uno de sus primeros papeles. En ella, con apenas veintiséis años, iniciaba su carrera en el cine con un personaje, apodado El Tejón, tomando parte en una corrida, en la que salía en camilla del ruedo tras ser revolcado por un astados, en un mano a mano con su contrincante, Procopio.
Más adelante, protagonizó un cortometraje titulado “Cantinflas, torero”, dedicado al mundo taurino. Años más tarde, hizo otro papel taurino en la cinta titulada “Ni sangre ni arena”, título que parodiaba la novela del célebre escritor valenciano Vicente Blasco Ibáñez y también la versión norteamericana de esta novela, que interpretaron en su momento Tyrone Power y Rita Hyworth. En este film, su parecido con el torero Manolete (nombre que fue elegido en homenaje al célebre espada cordobés) origina una confusión que obliga a Cantinflas a enfrentarse con un toro sin quererlo y sin buscarlo. A pesar de esas circunstancias adversas, era capaz de demostrar su valor.
En 1956 formó parte del reparto de la superproducción titulada ‘La vuelta al mundo en 80 días’ en la que ejercía de criado de Phileass Fogg en la aventura de éste alrededor del planeta. En esta versión de la novela de Julio Verne, se le llama Picaporte en lugar de Passepartout. Cantinflas participó en esta producción que incluso ganó el Óscar a la mejor película. En ella, durante su escala en España, se ve obligado a torear en una corrida de la que sale a hombros. Unas escenas a las que el director Michael Anderson le dedicó muchos minutos y en la que Cantinflas exhibe sus conocimientos de toreo bufo. Estas escenas taurinas se rodaron en la singular plaza de Chinchón. Prácticamente toda la población de la localidad participó como extra, y en este festejo, Mario Moreno actuaba mano a mano ni más ni menos que con Luis Miguel Dominguín.
Años más tarde, en “El padrecito”, el personaje que interpreta Cantinflas, el padre Sebastián, se ve obligado a salir a la plaza para conseguir el dinero que hace falta para la construcción de una institución benéfica para los más pobres de la localidad. Y vestido de sacerdote, ofrece todo su repertorio taurino.
Hasta en los dibujos animados, Cantinflas ejerció de torero. Fue en uno de los episodios del titulado “Cantinflas Show”, una serie mexicana que se emitió en el año 1972. En este episodio, Cantinflas debe torear al ser confundido con el matador anunciado y acaba saliendo por la puerta grande.









