El Fandi, Pinar y Borja Jiménez pasean una oreja por coleta de una noble y blanda corrida de Las Ramblas.
Albacete, 16 de junio
Corrida de ASPRONA. Media entrada.
Toros de Las Ramblas, bien presentados , nobles y manejables pero sin fuerza.
El Fandi (de crema y oro), silencio y oreja.
Rubén Pinar (de blanco y plata), oreja y ovación.
Borja Jiménez (de purísima y oro), silencio tras aviso y oreja.
De las cuadrillas destacaron Álvaro Oliver y Raúl Martí.
Paco Delgado
Foto: Alberto Núñez Aroca
Un año más, y van 51, Albacete y su afición, mostraron su lado solidario para recaudar fondos para una asociación ejemplar, ASPRONA, que, al contrario que otras, se muestra orgullosa de que el mundo taurino contribuya en su ayuda y funcionamiento.
Para la ocasión se trajo un encierro de la ganadería local Las Ramblas, bien presentados, de gran nobleza pero muy escasa energía, lo que hizo que el espectáculo no acabase de explotar.
Se lució El Fandi al quitar a su blando primero y haciéndose ovacionar al banderillear con facilidad y suficiencia. Intentó dar fiesta a la gente tras brindar al público pero su oponente se había quedado ya sin fuerza para embestir ni darle respuesta, discurriendo su turno en un quiero, por parte del torero, y no puedo, a cargo del toro.
Toro cambiante el cuarto; tuvo movilidad de salida, se le evitó el castigo en varas, se paró en banderillas y acometió con prontitud en la primera parte de la faena de El Fandi, aunque le costó humillar y acabó queriéndose rajar. Con todo, el torero granadino compuso un trasteo de largo metraje y desigual contenido, siendo su mayor mérito las muchas ganas que puso… y la gran estocada que remató su labor y que le valió una oreja.
Rubén Pinar salió a por todas; el tantas veces triunfador en esta plaza tuvo enfrente a un primer toro noble pero al que le costaba humillar, llevándole con la derecha con temple y largura. Al natural el animal protestó más, volviendo al lado derecho para sacar hasta el último muletazo que tuvo el de Las Ramblas antes de acabar metido entre los pitones y llevarse luego la primera oreja de la tarde.
Apretó en el segundo tercio el quinto, al que se dejó crudo en el caballo y llegó a la muleta con más empuje y recorrido, llevándole Pinar a media altura en una faena que fue siempre a más y malversó con el verduguillo.
Se presentó en esta plaza Borja Jiménez, una de las novedades de la temporada, y derrochó disposición desde que se abrió de capa. Tuvo su primero poco gas y menos fuerza, pero supo darle el sitio y la distancia justa para que saliese a relucir su nobleza y permitirle una faena inteligente y limpia que acabó emborronando con el estoque.
Se hizo ovacionar al recibir a la verónica al sexto, con el que lo tuvo que hacer todo él, ante la poquísima fuerza del animal, esforzándose por mantenerle en pie en un quehacer de absoluta entrega pero poco brillo dada la nula colaboración de su antagonista, del que arrancó una oreja a fuerza de machaconería e insistencia.








