Todo tiene su medida

Sergio Rodríguez perdió las orejas al tardar en matar con una complicada novillada de Cebada Gago.

Algemesí, 27 de septiembre.
Quinta de feria. Lleno.

Novillos de Cebada Gago, desiguales de presencia y poco juego. El mejor, el primero.

Jorge Molina (de purísima y oro), silencio con aviso en su lote.
Sergio Rodríguez (de lila y oro), silencio con aviso y vuelta al ruedo tras otro aviso.

 


Paco Delgado

Foto: Mateo

 

Después de dos días dedicados a los festejos de promoción, la Feria de las Novilladas recuperó su esencia y volvieron las funciones con picadores, lidiándose una novillada de Cebada Gago que tuvo dos partes bien distintas en cuanto a presentación, los dos primeros fueron terciaditos y cómodos y mucho más fuertes y serios los otros. También fue dispar su comportamiento, de más a mucho menos: muy noble y repetidor el primero y sin entrega el resto.

Sergio Rodríguez dejó ver maneras y sitio, cumpliendo una primera faena templada y mandona, siempre bien colocado y obligando a su oponente, pero alargó demasiado su faena poniéndose al final el novillo imposible para la muerte, lo que le costó perder una oreja que ya tenía prácticamente en el esportón.
Al cuarto se le dieron muchos capotazos en los primeros tercios y llegó a la muleta sin entrega y con genio. Su matador, muy dispuesto y firme, le fue bajando la mano y dejándole el engaño siempre puesto para componer otra labor muy apañada y con fondo que volvió a alargar en demasía, lo que le privó de nuevo de un posible mayor triunfo, pues el animal acabó refugiado en tablas y complicándole el entrar a matar, primero, y el descabellar después. Al final la gente se enfrió y toda su recompensa quedó en una vuelta al ruedo.

Jorge Molina no se acopló con su nobilísimo primero, perdiéndose en un trasteo insulso de mucho metraje pero escaso contenido.
Tampoco logró centrarse ni dominar al más complicado tercero, mucho más hecho y al que le costó tomar el engaño tanto como a su matador meterse con él.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…