Alcurrucén, una ganadería que ha mantenido sus señas de identidad pensando en el aficionado

A mediados de Agosto, un calor tórrido nos acompaña al dirigirnos a la finca de Alcurrucén: pero aprovechamos para saborear ese paisaje de la Mancha, con inmensas llanuras y carreteras con rectas interminables. Tras el desvío hacia el llamado “Cortijillo”, franqueamos el portal amplio que da entrada a la casa (donde reside el mayoral), un pequeño minarete, y la placita de tientas. Todo respira a reses bravas. Luego nos adentraremos en la dehesa para contemplar lo que tiene reservado Alcurrucén para el año que viene, y lo que resta de temporada donde figura, por ejemplo, la corrida para el Pilar de Zaragoza…

 


José R. Palomar

 

Los “mandamases” de la ganadería: José Luis Lozano y su hermano Eduardo, han tenido que atender a un gran diestro al que en su dia apoderaron: Eugenio de Mora. Y con el beneplácito del mayoral Teo, nos acompaña en coche uno de los baluartes de la casa Lozano: Carmelo. La dehesa de 2.700 hectáreas esta salpicada de bellotas y zonas llanas, alternando con otras de más altura, para que los toros hagan ejercicio. Los correspondientes abrevaderos para que beban los animales, que ante el calor asfixiante que roza los 40 grados, se refugian bajo los árboles…

Los toros están apartados según las plaza a las que van destinados: para la temporada que viene: Madrid, Sevilla o Bilbao. Y para lo que resta de esta:una destinada a la Feria de Zaragoza, junto a otras corridas para plazas de segunda, donde los Lozano cuidan también, y con esmero, la presentación.

Esta ha sido una buena temporada para Alcurrucén, sin embargo se ha notado en falta su presencia en plazas de primera, como ocurrió el año pasado. Morante realizó una gran faena con un toro de 600 kilos, así como Daniel Luque en otra tarde que lidió la divisa. Sin olvidar un gran toro que correspondió a Tomás Rufo. Recordemos que dos veces ha salido por la Puerta Grande Ginés Marín con este hierro. Y es que esta ganadería ha sido un talismán para las máximas figuras en las Ventas, durante los últimos treinta años. Han salido en hombros, tras cortar las orejas, diestros como Manzanares (padre); César Rincón, Ponce, El Juli, Perera, Talavante,o Castella…

A algunas figuras no acaban de “convencerles” por su seriedad de cara, y el temperamente propio del encaste Núñez. En su presentación suelen aparecer astifinos. Los diestros saben que, pese a salir abantos, y huir a veces de los petos, galopan en banderillas, y muchos son extraordinarios en la muleta, humillando y con “ese tranco de más” que preconizaba el creador de la ganadería, ya fallecido, Pablo Lozano. El toro que se defiende, lo hace más con violencia que con aspereza…Y es que don Pablo, natural de Villaseca de la Sagra e hijo de veterinario, era un devoto del toro de los hermanos Núñez: un animal algo díscolo, pero de gran calidad y nobleza, que recordaba a “lo de Eusebio Galache”.

La de Alcurrucén es una de las vacadas con más ramas y variantes del encaste Núñez Rincón, y en algunas vetas aparece sangre Galache. Abunda el color castaño, pero sobre todo el colorado (que según Rafael Corbelle es el que suele embestir mejor…”). “Tienen seriedad, apunta el ex subalterno, y su peso suele oscilar entre 530 y 540 kilos”.Tradicionalmente y sobre todos a partir del 2010, ha sido una de las ganaderías que ha lidiado más, por contar con abundancia de sementales. Luego, con el parón de la pandemia, se ha recortado la distribución a las distintas plazas. Los que llegan a 600 kilos, y al no poder ya lidiarse, son destinados a los toros de la calle (fundamentalmente para la provincia de Castellón, y la Comunidad Valenciana en general)…