Adiós Feria, adiós. ¿Feria? Lo que queda. Lo que fue y en lo que se ha convertido. Ya sé que los tiempos han cambiado, lo he repetido a lo largo de los últimos días, pero suena a fofo cuando se dice que hay voluntad de recuperar este ciclo histórico; o cuando se ha estado machacando antes del parto, que la programación de la Feria recién acabada era el primer paso en firme para su reconquista. Pues, miren, así, desde luego, no se reconquista nada. Más bien al contrario, se acelera el certificado de muerte de un ciclo que, es cierto, no es nada fácil mantener. Lo que no era tan difícil es evitar fracasos anunciados desde el momento en que aparecieron los carteles. Ganaderías como Juan Pedro Domecq o García Jiménez, son una llamada al sálvese quien pueda. En fin. Si lo de este año sirve para rectificar el próximo, vale. Pero me temo que, a la vista de la experiencia de muchos años avisando que este ciclo está a punto de autopsia, cada año que pasa es un puntillazo más. Hasta que la Feria diga basta y ya no se levante.
La última tarde, como años pretéritos, fue la de Miura. Pero en esta última, vaya a saberse por qué, no nos llegó merienda. Los días anteriores, el rato de asueto era casi lo más interesante de la sesión taurina. Merienda exquisita, una “xarraeta” ad hoc, y aquí paz y allá gloria. Pero en la tarde “miureña” alguien voló sobre el nido del coco y se olvidó, adrede o no, de tan litúrgico momento. Otra vez será, hermano. Pero sin merienda, se nos hurta el paraíso de una tarde de Feria de Julio.
Para uno, esta Feria del 23 ha tenido cosas buenas al margen del ruedo, como la compañía. ¿Qué hubiera sido sin tener al lado a Julián, Juan, Vicente, José Manuel, Raquel…? ¿Hubiera sido otra Feria? Seguro!!!…pero peor.
Ahora es momento de análisis, de dolor de contricción, de promesas que no se cumplirán, no sé si de algún arrepentimiento o no. En cualquier caso, pasarán 365 días y volveremos a darle la bienvenida a una nueva Feria de Julio, a la que otra vez llamaremos la de la reconquista, la de la recuperación…la del manojo de excusas. ¡Viva la Feria del 24!
Vicente Sobrino









