Cortó una oreja del tercero y el palco le negó la salida por la puerta grande.
Las Ventas, 11 de junio.
Corrida de Toros In Memoriam que homenajea la figura de José Cubero “Yiyo”.
Toros de Victoriano del Río.
El Juli, ovación y ovación.
Talavante, silencio y silencio.
Roca Rey, oreja y vuelta al ruedo tras petición con bronca al palco.
Miguel Ángel Herráiz
Foto: Plaza 1
Toros de buena presencia, bien armados, serios, con variedad de hechuras y diferentes comportamientos. Dieron mayor juego el tercero y el cuarto. El sexto exigió al torero, requirió mando, arrolló por el pecho violentamente a Roca Rey y una vez repuesto volvió a la cara del toro con el público exclamando “torero”, repitiéndolo varias veces, a la vez que Andrés le bajaba poderosamente la muleta en una serie por el derecho. Una parte minoritaria del público se metía con el matador y el resto de la plaza subía el tono de la exclamación hasta hacer desaparecer las expresiones de los discordantes. Las personas que molestan al artista cuando se está jugando la vida, demuestran la irresponsabilidad de esos supuestos aficionados que con su actitud pueden mermar la concentración del matador en momentos claves de la lidia.
Andrés Roca Rey vino a por todas. En el capotazo de saludo por el pitón derecho se le vino, el toro De Cortés, directo al cuerpo y a punto estuvo de ser cogido. En varas derribó en el primer encuentro. Inició con la muleta en el centro del ruedo pasándoselo por la espalda y por delante para continuar con dos series, de seis y tres muletazos, exigentes e intensas que provocaron los aplausos del público. Una vez sometido se puso por el pitón del susto, el derecho, y en un alarde de valor aguantó parones y ligó dejándosela puesta. Siguió bajándole el engaño y tan cerca de los pitones que a veces se lo tenía que sacar tocándole por detrás, único lugar por el que tenía salida, entre el sobrecogimiento del respetable. En el que cerró plaza, de Victoriano del Río, las cadenciosas verónicas y el remate a una mano gustaron. Brindó al público y con quietud se lo pasó por estatuarios. Cambió de terreno y más allá del tercio ligó dos por el derecho con el toro levantando la cara. En el tercer muletazo se paró pero con mando consiguió tres ligados poniéndosela muy cerca y obligándole. Por el izquierdo se cruzó, alguno salió enganchado y al rematar lo cogió violentamente. Una vez repuesto aguantó la incierta embestida con una serie vibrante y mandona por el derecho con el público entregado. Derroche de valor y actitud que puso la plaza en pie, solicitando la oreja que el Presidente no concedió por lo que tuvo que escuchar las recriminaciones del respetable respecto a su ubicación, no compartida, en el Palco presidencial.
El Juli saludó con asentadas verónicas y destacable media a su primero que fue bravo, noble y codicioso en la muleta pero irregular en remates y embroques. Consiguió algunos muletazos estimables por el derecho. En su otro toro exigente y sin entrega mostró oficio. Estuvo desafortunado con el verduguillo.
Alejandro Talavante tuvo un primero con poca fuerza que fue a menos. No estuvo acertado a la hora de matar. Su segundo no tuvo transmisión y fue deslucido.









