Rafael Corbelle ha sido y es una institución en el mundo taurino. Vivió la mejor época como subalterno, al lado de grandes figuras como Ordóñez, Palomo o Manzanares.
José R. Palomar
Se retiró con 55 años y también ha brillado en el papel de apoderado, cuidando a sus toreros, entre los que figuran, entre otros: Ortega Cano, Miguel Abellán o Antonio Ferrera.Ahora desencantado, vive recluído en su casa de Pantoja (provincia de Toledo), pero sin descuidar la forma física y “viviendo en torero”…
¿Por qué decidió retirarse?
–Creí que había cumplido una etapa…Podría haber seguido, porque estaba en buenas condiciones, pero preferí marcharme por la puerta grande. Mi último matador fue El Soro.
–Destacaban de usted, fundamentalmente el capote.
–Si, era el mejor: he sabido andarle a los toros, función que debe cumplir el subalterno: dejar en las mejores condiciones al animal para el torero. Y también me “gusté” con las banderillas, salía andando del embroque, después de haber bebido de la fuente de personas como Chaves Flores, Honrubia, o El Vito. Muchos diestros me llamaban para ficharme…
-Pero usted fue sólo con algunos matadores, todos ellos figuras.
-Si, empezando por Antonio Ordóñez (dos años en su cuadrilla), a partir del 73 con Palomo Linares, y ya a principios de los 80 milité en las filas de José Mari Manzanares.
-De todos ellos, creo que su preferido fue el maestro Palomo…
–De todos aprendí, pues fueron grandes figuras, pero Sebastián era alguien especial: me concedía un trato preferente (porque yo le respondía en la plaza): ocupaba suites, habitación de una persona sin compartir, me hacía regalos, como un Rolex. ¡Era inmenso, y una persona excepcional!.
–Pasemos a su etapa ya posterior, cuando decide hacerse apoderado.
–Toda esa vida viviendo junto a grandes toreros la aproveché sacando a gente de la nada, como es el caso de Miguel Abellán (5 años), o Antonio Ferrera (2 años), con ambos viajé a América. También llevé a Encabo.
-Debió ser un lujo apoderar en su etapa de esplendor, a Ortega Cano…
¡Fue una sorpresa cuando me lo comunicó (al alimón con la fallecida Rocío Jurado)!. Y la lógica satisfacción de que te llamara una figura del toreo para regir sus destinos profesionales.
–Vivió, además de la cornada mortal de Paquirri en Pozoblanco, la gravísima de Ortega Cano en Cartagena de Indias. ¿Eso le ha marcado en lo personal?
–No, porque siempre he tenido asumido que si te vistes de torero, pueden llegar la cornadas. Yo tuve diez graves. Y lo mínimo que puede pasarte, es que te mate un toro…En cuanto a lo de Ortega que mencionaba, yo le recomendé que no toreara esa corrida : había volado la misma mañana de Cali a Cartagena de Indias, la noche anterior se acostó tarde y había discutido con su mujer. Y sucedió esa tremenda cornada en la espalda. Hasta el punto de que llamé al doctor Val Carreres, que se plantó en 24 horas desde su Zaragoza, hasta la ciudad colombiana.
–Como apoderado, se preocupaba (observándole con Encabo en la Monumental) hasta la forma de liarse el capote de paseo…
–Es que esas cosas son importantes, detalles no tan nimios que luego se reflejan en la plaza. También era estricto en los sorteos y no me marchaba hasta que los toros estaban enchiquerados observando su comportamiento en los corrales…Luego he tenido el agradecimiento de todos los que he llevado, y algunos como Ferrera o Abellán, me pidieron que les apoderara de nuevo.
¿De qué adolece el toreo actual?
–Fallan varios escalones: el toro que tiene que provocar en el espectador emoción, apenas se mueve y muchas veces, ni se pica. No hace falta el buey de más de 500 kilos que ha demandado Madrid, únicamente reses con trapío, movilidad, y pitones. Es lo que ocurría en mi época. También había más seriedad y hombría entonces. Cuando veías por la calle a un torero, sabías que lo era. Para ser figura del toreo, hay que serlo y parecerlo..Hoy se mantiene el vicio de los apoderados que son al mismo tiempo empresarios, y viceversa. Y algunos apoderados envían a una especie de “secretarios”, y ni siquiera acompañan a sus toreros en los viajes. Yo he propuesto varias veces un Seminario en el que estén implicados todos los sectores de la Fiesta, para levantar esto, que está cayendo en el pozo…
– De su segunda etapa en la Fiesta, como apoderado ¿se siente orgulloso de alguna cosa en especial?
– Sin ir más lejos, de presidir durante muchos años La Unión de Subalternos, consiguiendo 2.500 ingresados en la Seguridad Social, y avances en terrenos como los derechos de televisión para todos los actuantes en los festejos…Además, organicé de forma desinteresada festivales para ayudar a a los demás, a matadores en precario que se habían retirado, como los de Bojilla, El Platanito, Periquito, Mollejas o el de El Soro. Y todos ellos en las Ventas, con notable asistencia de público.
-Hemos hablado de toreros, subalternos ¿quiénes han sido los mejores empresarios?
–Sin duda los Lozano, especialmente don José Luis, que tiene una cabeza privilegiada. Fueron unos empresarios brillantes en España y América. Sacaron y se inventaron, en su faceta de apoderados, a Palomo Linares, llevando posteriormente a muchas figuras del toreo. A César Rincón me lo ofrecieron a mí, pero no podía y tampoco los Lozano (en aquel momento). Y se lo ofrecí a Luis Álvarez, que lo puso en figura. También admiré a Manolo Chopera: otro gran taurino, sin olvidar a Pedro Balañá (padre)
-El mes pasado desapareció Canal Toros Movistar, ¿qué peritaje hace de las corridas televisadas?
–Son necesarias, Canal Movistar Toros lo hizo muy bien,y es una pena su desaparición…No estoy abonado a OneToro.Respecto a mi opinión sobre los festejos televisados, hay demasiada coba en las retransmisiones: siempre “el matador está bien, o es que el toro es muy malo…”. Debería haber comentaristas que supieran, y dijeran realmente lo que ocurre. Fernando Fernández Román es un buen ejemplo de ello (y no digamos Matías Prats Cañete, en su época)…
–¿Le parece oportuno que ex matadores o toreros en activo comenten las corridas?
–Si saben contar las cosas tal como las ven y sirven, sí. Ahora, en caso que estén para dar coba, no me sirven…
-Como profesional ¿En qué plaza se ha sentido más a gusto?
–Sin duda Sevilla: es la que tiene mejor afición, la más entendida. En Madrid sí, pero están los del 7: piden un tipo de toro fuera de tipo que ha impuesto un sector de la afición, cosas que no me gustan…Hace poco rechazaron para un festejo 12 toro de los Maños. Todo porque no se ajustaban al volumen que algunos quieren…¡Eso es una vergüenza, póngalo!…
América
-Viajó durante muchos años a América, ¿porqué dejó de hacerlo’
–Buenooo: he estado yendo ahí en invierno durante 35 años, primero como subalterno, porque las figuras en cuyas cuadrillas estaba viajaban por un buen dinero: Palomo, Manzanares, etc…Y posteriormente, cuando llevé a distintos toreros como apoderado. Siempre me sentí muy a gusto, especialmente en Colombia. Presentaba en el Hotel de Cali la fiesta de Fin de Año, con todos los toreros que se juntaban allí. Pero América, ya no es lo que era…
–¿Cómo hace para conservarse tan bien, a sus 84 años?
-Pues (sonríe) andando cada día 5 o 6 kilómetros, porque hay que saber cuidarse. Lo hice mientras estaba en activo, se lo inculqué a los diestros a los que apoderaba, y sigo haciéndolo ahora, por mi propio beneficio. El otro día me encontré a Espartaco en Las Ventas ¡y se sorprendió de mi buen aspecto!.
–Cuénteme su actividad en el día a día.
–Mire, aparte de la preparación física que le he mencionado, estoy en sintonía escuchando a Carlos Herrera (que es el número uno de los periodistas o locutores radiofónicos) desde las 6 de la mañana, y hasta que acaba. Tras el ejercicio, a comer. Y por la tarde leo, veo corridas por televisión y estoy con mi mujer.
–No le falta de nada…









