Roca Rey malogró con el verduguillo una gran faena al sexto.
Las Ventas, 19 de mayo.
Duodécimo festejo de abono.
Lleno de “No hay billetes”.
Toros de Victoriano del Río, serios y de juego dispar.
Manzanares, silencio en su lote.
Fernando Adrián, que confirmaba alternativa, ovación y silencio.
Roca Rey, silencio y ovación tras dos avisos.
Miguel Ángel Herráiz
Foto: Plaza 1
De los toros de Victoriano del Río destacó el sexto que a punto estuvo de proporcionar un merecido triunfo a Andrés Roca Rey a quien el fallo con la espada le privó de cortar orejas. Con la muleta la faena fue aplaudida desde su inicio y alcanzó una conexión plena con el público que jaleó y aplaudió cada una de sus series, pero la esquiva fortuna echó por tierra un sólido triunfo al fallar Andrés con el estoque, lástima porque el peruano llevaba todas las papeletas menos una y ésta es la que escogió hoy el destino para él, privación de salida por la Puerta Grande. El confirmante puso mucho de su parte en el primero. Mostró seguridad y entrega y dio naturales de honda expresión y muy buena factura. Faltó redondear la faena. José María Manzanares tuvo el peor lote. Lo intentó con ambos pero la mansedumbre y escasa humillación de su primero y la escasa fuerza y recorrido de su segundo dejó su actuación solo en detalles y su labor fue silenciada. El viento hizo acto de presencia en varias ocasiones durante la corrida y perjudicó el quehacer de los toreros.
Con aplausos fueron recibidas las vibrantes verónicas de Andrés Roca Rey a su segundo al que ganó terreno y llevó hasta el tercio. De rodillas se puso para citar y pasárselo por la espalda y pecho. La pasión se desató en los tendidos que aplaudieron la entrega y ejecución. En pie y por el derecho ligó tres, sufrió un parón, aguantó estoicamente y dio cuatro más tirando hacia delante llevándolo hasta donde el brazo y la muñeca alzaban, con poderío, relajo y el público enardecido. Continuó con otra serie por el mismo también ligada y el astado cosido a la pañosa, bajó el engaño hizo un cambio de mano dio dos recortó y el toro se quedó clavado. Los aplausos atronadores. Por el izquierdo junto a raya de picadores dos series cerca del fajín, también por detrás, aguantó parones y remató con el de pecho El público enloquecido. Mató de media estocada en buen sitio, dio tres descabellos y escuchó dos avisos. Ovación con saludos. No se puede tener peor suerte. A su primero lo saludó con suaves y pulcras verónicas dejándolo en el tercio. Manseó en el caballo. Quietud de Andrés en el quite por gaoneras en el centro del albero. Derrochó valor tragando en los cuatro muletazos iniciales en el comienzo con la muleta sin probaturas. En la siguiente serie liga tres y se para el astado, otros tres y se vuelve a parar. Por el izquierdo adelantando la mano dos y parón, tres más y se vuelve a parar. La condición del toro no dio para más. Mató de estocada delantera y caída. Silencio.
Dio la talla en el toro de su confirmación Fernando Adrián. Se estiró a la verónica. Citó desde los medios con la muleta pasándoselo con muletazos cambiados y en la suerte natural. Toreó despacio, bajó la mano y ligó. Por el izquierdo ejecutó tres naturales de categoría. Finalizó por manoletinas y sin moverse. Mató de estocada caída. Aviso. Aplausos. En su violento segundo estuvo decidido pero el toro no colaboró y soltó la cara con peligro. Mató de estocada tendida y desprendida. Silencio.
José María Manzanares recibió con templadas y suaves verónicas a su primero. Destacó en dos acompasadas series con la derecha. Tardeó el toro y la faena fue a menos. Mató de dos pinchazos y estocada. Escuchó un aviso. Silencio. Su segundo tuvo escasa fuerza y poco recorrido. Imposible el lucimiento. Mató de estocada. Silencio.
Al finalizar el paseíllo se guardó un minuto de silencio en memoria por el fallecimiento de Miguel Báez “Litri”.









