La intención de la idea sería buena, seguro, pero las consecuencias son todo lo contrario. Se ha anunciado, y se constata, que tras los festejos taurinos, en la misma plaza, se anuncia un “tardeo”. Ya saben, la frase que se ha puesto de moda para tomar unas cañas, unas copas y charlar un rato con colegas y amigos.
La idea puede parecer, digo, hasta interesante, pero también digo que nace con un primer desacierto monumental: la zona dedicada a eso que llaman “tardeo” está en la misma puerta de la enfermería. No había otro sitio. No había otro lugar para acumular gente, vocerío de altos decibelios, y más. Sí señor, allí en la misma puerta de la enfermería. Es más, la barra de las copas y cervezas está instalada en una pequeña carpa en lo que antaño era un pequeño jardín a la entrada de la enfermería. O sea, el desacierto no puede ser más memorable. Pongamos por caso que se produce un grave percance, pues mientras los médicos intervienen al herido, a pocos metros, junto a las mismas paredes del recinto sanitario, el jolgorio, las voces, los cánticos, se sucederían como si tal cosa.
Y “guarreo”. Porque atravesar esa jauría humana, al borde de un ataque alcohólico, es pisar charcos de agua o restos de bebida por derramamiento incontrolado. Así es, como les cuento. Ayer me acerqué a la enfermería para recabar información sobre si Diego Urdiales había sufrido alguna herida, y llegar hasta la enfermería fue casi una odisea. La puerta estaba abarrotada, tanto que pensé que estaba la gente esperando noticias sobre el estado del diestro riojano. Pues no. Era el “tardeo/guarreo”. Chillidos, copas en las manos que rebosantes caían de algunas manos, suelo lleno de desperdicios, charcos…y los servicios que hay en la zona, otra guarrería: el suelo lleno de líquido elemento, que no se distinguía bien si era agua o de color amarillento (ya saben). Y entradas a oleadas al aseo, con la copa en la mano y cánticos imposibles de entender.
Al que inventó este “tardeo” se le ha ido de las manos la idea. Ni el sitio es el lugar idóneo, ni las consecuencias son las esperadas. “Tardeo”, no; ¡”guarreo”! con todas las de la ley.









