¿Tardeo o Guarreo?

La intención de la idea sería buena, seguro, pero las consecuencias son todo lo contrario. Se ha anunciado, y se constata, que tras los festejos taurinos, en la misma plaza, se anuncia un “tardeo”. Ya saben, la frase que se ha puesto de moda para tomar unas cañas, unas copas y charlar un rato con colegas y amigos.

La idea puede parecer, digo, hasta interesante, pero también digo que  nace con un primer desacierto monumental: la zona dedicada a eso que llaman “tardeo” está en la misma puerta de la enfermería. No había otro sitio. No había otro lugar para acumular gente, vocerío de altos decibelios, y más. Sí señor, allí en la misma puerta de la enfermería. Es más, la barra de las copas y cervezas está instalada en una pequeña carpa en lo que antaño era un pequeño jardín a la entrada de la enfermería. O sea, el desacierto no puede ser más memorable. Pongamos por caso que se produce un grave percance, pues mientras los médicos intervienen al herido, a pocos metros, junto a las mismas paredes del recinto sanitario, el jolgorio, las voces, los cánticos, se sucederían como si tal cosa.
Y “guarreo”. Porque atravesar esa jauría humana, al borde de un ataque alcohólico, es pisar charcos de agua o restos de bebida por derramamiento incontrolado. Así es, como les cuento. Ayer me acerqué a la enfermería para recabar información sobre si Diego Urdiales había sufrido alguna herida, y llegar hasta la enfermería fue casi una odisea. La puerta estaba abarrotada, tanto que pensé que estaba la gente esperando noticias sobre el estado del diestro riojano. Pues no. Era el “tardeo/guarreo”. Chillidos, copas en las manos que rebosantes caían de algunas manos, suelo lleno de desperdicios, charcos…y los servicios que hay en la zona, otra guarrería: el suelo lleno de líquido elemento, que no se distinguía bien si era agua o de color amarillento (ya saben). Y entradas a oleadas al aseo, con la copa en la mano y cánticos imposibles de entender.
Al que inventó este “tardeo” se le ha ido de las manos la idea. Ni el sitio es el lugar idóneo, ni las consecuencias son las esperadas. “Tardeo”, no; ¡”guarreo”! con todas las de la ley.

Nació en Valencia en 1950.
De 1993, sigue en la actualidad en formato digital. Diario “El País”.

De 2002, sigue en la actualidad. Corresponsal taurino en la Comunitat Valenciana.

Ha escrito los libros “Memoria de Luces”, trilogía, historia de la plaza de toros de Valencia (1857 a 2000). “Antología poética de Rafael Duyos”, semblanza biográfica, (Diputación de Valencia, 2009); Colección “Mestres/Maestros” (Diputación de Valencias), seis volúmenes sobre las figuras del toreo valenciano, junto a Pepe Luis Benlloch. “El espacio y sus personajes” (Diputación de Valencia, 1997), multidisciplinar; “150 años de la plaza de toros de Valencia” (Diputación de Valencia, 2009), multidisciplinar; “Manuel Granero, una leyenda” (Diputación de Valencia, catálogo 2022, con motivo de la exposición del mismo título de la que fue comisario. “Historia de la Feria taurina de Fallas” (Diputación de Valencia / Avance Taurino, catálogo, 2014), exposición comisariada junto a Paco Delgado; “25 años de Avance Taurino” (Avance de Publicidad). “La huella escrita”, 40 años de periodismo taurino (Avance de Publicidad).

Artículos y colaboraciones en distintas publicaciones de ámbito público y privado, libros de fiestas (Libro Oficial de la Semana Santa Marinera de Valencia), etc.

Charlas, coloquios, conferencias, mesas redondas, en distintos puntos de la geografía española.

Presentador de eventos: conciertos de música y otros. Autor de diversos prólogos de libros de temática variada.

Miembro asociado de la Unió de Periodistes Valencians, con el número 123.