Nuevo aldabonazo de Emilio de Justo

Puerta Grande para el extremeño tras una magnífica faena al quinto de la tarde.

Las Ventas, 2 de octubre.

Lleno del aforo establecido.

Toros de Garcigrande y Domingo Hernández , de buenas hechuras y presentación en general y comportamiento complicado.

El Juli, oreja y silencio.

Emilio de Justo, silencio y dos orejas.

Juan Ortega, silencio y ovación.

 


Miguel Ángel Herráiz.

 

Los toros de Garcigrande y Domingo Hernández no facilitaron las cosas, les faltó raza, casta y no terminaron de romper salvo el primero y quinto pero aún así pudimos disfrutar de la verdad, predisposición, firmeza y asentamiento sobre la arena de Emilio de Justo, El Juli y Juan Ortega que nos emocionaron con su entrega sin límites y buen hacer.

El quinto de la tarde, segundo de Emilio de Justo, no se empleó en el capote pero fue recibido en la muleta con una tanda larga, ligada y templada por el derecho con el torero en posición semigenuflexa. Siguió con dos series más, bajó la mano por el mismo pitón, llevó el toro cosido en la muleta, humillado, adelantó el engaño e instrumentó acompasadamente. Se pasó el codicioso ejemplar muy cerca, con entrega y caló en la afición que aplaudió calurosamente. Por el pitón izquierdo tuvo menos recorrido y Emilio aguantó algún parón pero consiguió ligarlos y remató abajo con el de pecho. Volvió al derecho con sentidas series a pies juntos. Gran estocada, dos orejas y triunfal y lenta vuelta al ruedo. Su primero tuvo poco recorrido especialmente por el izquierdo teniéndole que perder pasos, levantó la cara y dificultó el remate de los muletazos.

El primero de El Juli se desentendió del capote. En la muleta embistió con nobleza y Julián ligó la primera serie por el derecho y en la segunda le bajó la mano. Cambió de pitón y toreó con suavidad, tiró del toro, ligando y sin molestarle. Humilló por ambos pitones, obedeció al toque, siguió la muleta y demostró calidad el astado. Mató de estocada y descabello. Oreja. Su segundo tampoco se entregó en el capote resultó incierto, irregular, apenas pasó, llevó la cara alta y midió al torero.

No quería pelea y tenía querencia a tablas el segundo de Juan Ortega pero pudimos ver toreo de muleta de muchos quilates. Su mano derecha dio cuatro ligados instrumentados con naturalidad y remató con cambio a la izquierda para abrochar con el de pecho. Su torería conmueve cuando se coloca de frente y da seis con la izquierda ligados finalizando la serie abajo con el de pecho. Sus molinetes, su pulcritud en la ejecución….nos hace olvidar el aviso y los descabellos. Su primero tuvo un mayor recorrido por el derecho pero embistió rebrincado y soltó la cara. Por el izquierdo apenas pasó.