A la memoria de Dámaso

Dos orejas se llevó Ureña y Morante fue ovacionado por sus detalles.

 

 

Albacete, 11 de septiembre.
Cuarta de feria.
Lleno dentro del aforo permitido.

Cinco toros de Juan Pedro Domecq y uno, primero, sobrero, de Conde Mayalde, desiguales de presentación, justos de fuerza y manejables.

Morante de la Puebla (de botella y oro), ovación y ovación.
Paco Ureña (de calabaza y oro), oreja y oreja.
Juan Ortega (de aceituna y azabache), silencio en los dos.

De las cuadrillas destacó Juan José Trujillo.

 


Paco Delgado

Fotos: Mercedes Rodríguez

 

Como cada 11 de septiembre y desde hace tres años, se honró la memoria de Dámaso González, y El Pimpi, picador que fuera del desaparecido diestro local, antes del paseíllo depositó unas flores en el centro del ruedo.
Luego Morante recordó la proverbial paciencia del torero albacetense para ir sacando provecho del sobrero que hizo primero en una labor con altibajos pero con luminosos destellos de torería y algún que otro cartel de toros.
También estuvo mucho rato buscándole las vueltas al cuarto, con el que se gustó al quitar con unas chicuelinas a cámara lenta. El toro tardeó, amagaba y le costaba pasar, impidiendo que la labor del de la Puebla tuviese continuidad pero sí otra colección de detalles aislado de lujo y evidenciando valor y aguante ante los derrotes finales de su antagonista.

Se estiró Ureña al lancear al segundo y tras brindar a Dámaso hijo anduvo tan solvente como capaz ante un oponente que se le entregó enseguida, ligando en un palmo de terreno series interminables y sin permitir que el hocico del cornúpeta le rozase siquiera la muleta en una faena basada en la mano derecha.
Salió con muchos pies el quinto y Ureña se metió ya al público en el bolsillo con su gran demostración de voluntad y ganas, toreando con parsimonia y no poco temple, llevando hasta muy atrás las embestidas del de Juan Pedro y metiudo entre lospitones en la fase final de un quehacer basado ahora en el toreo al natural.

Lo mejor del primer turno de Juan Ortega fue su toreo de capa; las verónicas que facturó al albahío que hizo tercero. Un animal noble y bondadoso pero muy justo de fuerza, costándole Dios y ayuda el seguir la muleta, haciendo inútiles los esfuerzos de su matador por lucir.
Tampoco tuvo suerte con el que cerró plaza, rebrincado, sin humillar y sin entrega, muy a contraestilo de un torero cuyas ganas se estrellaron de nuevo contra la nula colaboración del toro.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977.

Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.

Es autor de alrededor de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…