Cara y cruz de Morante

Morante hizo lo mejor en la segunda corrida de San Isidro y se llevó una oreja de ley.

Vistalegre, 14 de mayo.

Segundo festejo de la feria de San Isidro. Algo menos de media entrada del aforo permitido.

Toros de Juan Pedro Domecq. Correcta y bien presentada corrida, pero con diverso juego.

Enrique Ponce, silencio y silencio.

Morante de la Puebla, oreja con petición de la segunda y bronca.

Pablo Aguado, ovación tras aviso y silencio.

 

Miguel Ángel Herráiz

Fotos: Andrew Moore

 

Ambientazo, mucha expectación y buen toreo aunque solo Morante de la Puebla cortó una oreja a una corrida seria bien presentada y de variado comportamiento donde pudo verse toreo añejo, arte y clasicismo.

Salió suelto el musculado y acapachado primero de Morante pero consiguió meterle en el capote e instrumentar unas templadas verónicas cargando la suerte, llevándole a media altura, manejando con suavidad las muñecas, con torería y rematando en el centro del ruedo con una ceñida y envolvente media. Con la muleta toreó con quietud por el pitón derecho, personalidad, gusto, transmisión y despaciosamente ligando los muletazos. Por el izquierdo lo hizo con apostura, profundidad, gusto y suavidad. Los ayudados por bajo de final de faena parecían de cartel de antiguo sabor.

Al bien hecho, cornidelantero, negro mulato y bajo primero de Pablo Aguado le saludó con unas verónicas a pies juntos y remató en los medios a una mano con media de rodillas. Excelente resultó el quite por verónicas con reunión, temple, media y remate a una mano andándole al toro. Cuajó muletazos con su sello por ambos pitones con gusto, a media altura, cadencia y lento cambio de mano. El toro se fue apagando y finalizó su faena al natural, citando de frente y a pies juntos rematando en la cadera.

El primero de Ponce se entregó por abajo y terminó parándose. En el otro rebrincaba en la muleta y era difícil acoplarse.