Rafael Zahonero, un músico valenciano, es el director de la banda de música de la plaza de toros de Las Ventas de Madrid. Antiguo alumno de la Escuela de Tauromaquia de Valencia y músico militar, al final ha terminado dirigiendo la banda de la plaza más importante del mundo.

Enrique Amat
“Es un privilegio para mí. Como músico y como aficionado a la fiesta de los toros. La vida al final da muchas vueltas y por unas carambolas que se dieron, aquí he terminado. A mí desde pequeño me gustaban mucho los toros. Mi padre es de Siete Aguas, donde tenemos una casa que está justo en el recorrido de los toros y las vacas cuando van a la plaza del pueblo. Pasaban por la puerta de la casa y así me fue entrando el gusanillo.”
Hasta que decidió entrar en la escuela de tauromaquia.
“La afición se me desató a raíz de la corrida de toros del 1 de mayo de 1992 en Sevilla. La ofrecieron por televisión, y esa tarde fue cuando un toro mató a Manolo Montoliu. Aquello me impactó, me causó una gran sensación. Entonces me di cuenta de que eso de torear era algo muy grande. Y el gusanillo se me desbarató. Entonces le dije a mi padre que quería apuntarme a la escuela tauromaquia de Valencia. Y le amenacé que, si no me dejaba, dejaba los estudios. Entré en el año 1992. Éramos unos cien alumnos. Era gratis apuntarse. Por aquella época despuntaban Raúl Blázquez, Tomás Sánchez, Vicente Danvila y José Calvo entre otros, que ya toreaban novilladas vestidos de luces. Hicieron una peña taurina en Albal. Y toreé en algunos pueblos durante los cuatro años que estuve en la escuela. Hasta el año 95, cuando me di cuenta que no iba a funcionar.”
Mientras se formaba como torero, también estudiaba música e iba al instituto.
“Sí, la verdad es que hacía muchas cosas a la vez. Iba a las clases, iba al conservatorio y a la escuela. Quizá por eso se me amontonó todo. Empecé a tocar en la Sociedad Musical Artesana de Catarroja. Y empecé tocando el trombón de varas. En aquella época, era el director quien decía que hacía falta y a los alumnos nos asignaban un instrumento. Yo quería ser percusionista, pero como no quería hacer más años de solfeo, quería tocar un instrumento ya y de rebote me tocó el trombón de varas. Y así seguí.”
Y luego entró en las Fuerzas Armadas.
“Sí, yo hice el servicio militar en la base militar de Valencia. Y durante un año también estuve con la banda de El Empastre como músico. Luego salieron unas oposiciones a músico de la armada. Mi primer profesor de solfeo, aparte de mi padre fue Pepe Mari, hermano de Juan Marí, que era el director de la banda del Empastre. Y de ahí seguí cultivando mi afición. Luego estuve en San Fernando destinado, y luego varios años en el buque escuela Juan Sebastián Elcano. Había una pequeña banda de música que amenizaba todas las tardes de travesía tanto a los marineros como los guardamarinas que estaban haciendo su formación. Fue un buque insignia de la Armada.”
Después de pasar por San Fernando, por el buque y por Cartagena acaba en Madrid.
“Me destinaron allí en 2008. Después de quince años dando vueltas por ahí, acabé en Madrid. Llegué en el mes de octubre, y enseguida me ofrecieron entrar en la banda de la plaza de toros. Se había jubilado un trombonista y me ofrecieron esa posibilidad. Aquello me sorprendió. Además, era un compromiso y significaba mucho trabajo, porque me comprometía a actuar todas las tardes que hubiera festejos. Ya se sabe que en Madrid se celebran entre setenta y ochenta 80 espectáculos todos los años. Suponía estar liado, aparte de un mes entero en la feria de San Isidro, todos los fines de semana entre marzo y octubre. Y tenía que compaginar mi trabajo normal con los toros. En principio se me hizo cuesta arriba, porque pensaba que no iba a poder ir a ver a mi familia.”
Y tras estar como trombonista, nueve años después le surge la ocasión de dirigir la banda.
“El maestro Francisco García López se jubilaba. Y yo tenía dos compañeros por delante en la antigüedad. Ellos no quisieron asumir el reto y renunciaron al mismo. Y me encontré de repente al frente de la banda. Y pasar de estar de músico, muy tranquilo, al compromiso de dirigirla, era algo muy grande y cargado de responsabilidad. Yo no pensaba que me iba a llegar eso. Fue una carambola, por la antigüedad. Pero di un paso al frente.”
Debuta 24 de mayo de 2017. Con un cartel con Juan Bautista, Alejandro Talavante y Roca Rey ante reses de Núñez del Cuvillo. Y con el “no hay billetes”.
“Si, era en pleno San Isidro y con la plaza llena. Elegí para ir por delante del pasodoble Agüero, de José Franco Ribate. Es la primera tarde oficial en la que aparecía en el libro de mano que se reparte al inicio del festejo. Hay que elegir el repertorio de cada tarde según el cartel la corrida, efemérides etc… Y yo elegí para abrir plaza porque es pasodoble que más me gusta.”
Debe impresionar asomarse al palco de Las Ventas.
“Era todo un reto ver la plaza llena. Impresionaba ver aquello. Estar al frente de la banda, con la plaza llena, en pleno San Isidro, era todo un compromiso.”
Pero esto no le amilanó y además empezó a tomar decisiones.
“Sí. Por ejemplo, cuando yo llegué se tocaba el pasodoble España cañí. Yo no dudo de sus calidades, pero no me parecía el más apropiado. Y elegí para el paseíllo el de Plaza de toros de Las ventas. Si se hubiera tocado desde siempre España cañí, yo no lo hubiera quitado. El caso es que lo puso García López, porque fue el primero que se tocó cuando se inauguró la plaza, en el año 1931. Pero es una partitura que se toca por cualquier charanga. Ante ese cambio, en principio los aficionados se enfadaron, y algunos me lo recriminaban e incluso venían a pedir explicaciones. Yo tuve mis dudas, porque la verdad es que me debo al público. Pero bueno, me mantuve firme en la decisión y ahora se ha consolidado.”
También eligió otro pasodoble para la devolución de los toros al corral.
“Quería homenajear al mayoral de la plaza y entonces elegí el titulado Palmas al mayoral de Andrés Pesquero. Es muy bonito que suene para devolver las reses, viene a cuento porque además tiene el título del mayoral y así cada vez que se devuelven un toro suena un pasodoble de esta categoría.”
También ha institucionalizado Puerta grande.
“Pues sí, cuando un torero sale a hombros o tiene un éxito grande, siempre tocamos este pasodoble. Es muy bueno, transmite sensaciones de alegría, tiene una gran sonoridad, y es un adecuado homenaje a un triunfador.”
Hay que elegir el repertorio de cada festejo con antelación.
“Sí, yo estudio los carteles, la corrida de cada día, los toreros que la torean, si hay alguna efeméride coincidiendo con esas fechas. Hay que imprimir el programa de mano con antelación. Por eso tengo que mandar el repertorio unos días antes de cada festejo. Se debe preparar todo bien. Si los espadas que torean tienen pasodoble, los pongo para que suenen en el toro cuando lo arrastran.”
Porque en Madrid no se toca la música durante la faena de muleta.
“Es algo que surgió en el año 1939, cuando se celebró la corrida de la Victoria, el primer festejo que se organizó después de la guerra civil. A Marcial Lalanda le tocaron su pasodoble. Y a Domingo Ortega no le tocaron el suyo. El público, que por aquel entonces estaba muy sensibilizado, se enfadó mucho, hubo una trifulca grande en las gradas. Y se decidió que no se tocase la música en ningún toro. Y hasta hoy ha llegado esta tradición y así seguimos.”
Aunque la gente a veces pide música.
“Hay de todo. Hay gente que sabe que existe esta tradición y la respeta. Pero otros la piden. Porque quieren que se amenicen las faenas. Y algunos sectores de la plaza lo piden y otros dicen eso de: ¡Música maestro!. Pero bueno, nosotros tocamos en los muertos del espectáculo, y la gente aprecia nuestra labor.”
Injerencias no deben tener muchas de los toreros o de la empresa.
“No. A veces alguno te dice que pongamos el pasodoble de un torero. Y hay compositores que nos ofrecen sus obras. Nosotros estamos abiertos a cualquier pasodoble nuevo, pero solo somos 22 músicos y no sobran los instrumentos, por lo que hay algunas obras que no los podemos interpretar. Pero estamos abiertos a todo.”
Puerta grande, Agüero. Hay algún que otro pasodoble que le sugiera algo.
“Otro muy importante del repertorio para mí es Gallito, del maestro Lupe. Me encanta. Está muy bien compuesto, y además me trae recuerdos de mi infancia. La banda de música bajaba tocando hasta la plaza y pasaba por delante de mi casa, como ya he dicho. Desde pequeño he escuchado este pasodoble.”
Y alguno suyo.
“Ahora en el confinamiento acabo de componer uno. Es una sorpresa que espero estrenar este año cuando vuelvan a haber toros si Dios quiere. Tengo que decir que en la banda también el subdirector es valenciano, es de Cullera. La verdad es que los músicos valencianos hemos estado por todas las bandas de España. Valencia ha sido y es una gran cantera musical.”









