Cien años de la muerte de un torero muy principal.
José Gómez Ortega, el menor de los Gallo, fue ya niño prodigio y torero que encandiló y deslumbró tanto en su etapa como novillero como en sus ocho años de matador, fue tenido por muchos -y lo sigue siendo para muchos-como el precursor del toreo moderno. Significó un antes y un después en la lidia, dejando su impronta y marca en todas las grandes figuras que tras él lo fueron y siendo su muerte, impensable en su día, una tragedia que afectó a toda España y dejó sin rumbo al mundo de los toros.
Gallito dotó al toreo de concepto y contenido, en tanto que Belmonte fue quien le dio expresión y geometría, poniendo ambos las bases del toreo que vendría e iniciando una constelación que completan Manolete, El Cordobés y Ponce, la más visibe de una galaxia en la que brillan con luz propia estrellas como Pedro Romero, Costillares, Paquiro, Cúchares, Lagartijo y Frascuelo, El Guerra, Bombita, Granero, Dominguín, Ordóñez, Pepe Luis, Puerta, Camino, El Viti, Manzanares, Dámaso, José Tomás, El Juli o Roca Rey, entre otras muchas más.
Con motivo del centenario de la muerte de este singular torero, en Avance Taurino y como homenaje, dedicamos, y durante los próximos días, una serie de artículos y colaboraciones a él dedicados.









