Algemesí, 25 de septiembre. Segunda de feria. Lleno.
Novillos de Cebada Gago, el tercero para rejones, serios y muy bien presentados y de buen juego en conjunto.
Curro Durán (de verde hoja y oro), vuelta al ruedo y oreja.
Rafael Serna (de nazareno y oro), ovación y silencio tras dos avisos.
Pérez Langa, dos orejas.
De las cuadrillas destacaron Pepe Peña y José Manuel Neyro.
Es norma de ley (y la Comisión Organizadora y todos cuantos andan involucrados en el montaje de este serial o tienen que ver en ella, lo tienen a gala) el confiar en quien triunfa aquí.
Esto suele suceder más, lógicamente, con las ganaderias y los rejoneadores, puesto que los novilleros suelen pasar de categoría de un año para otro y no es facil que repitan. Pérez Langa, todo un ídolo en Algemesí desde que lograse un gran triunfo en esta peculiar plaza el año pasado, volvió a entusiasmar a los aficionados locales con una actuación tan espectacular como poderosa. Paró con temple y suficiencia, clavando arriba y reunido y pese a que también dio mucha fiesta los tendidos evidenció rejonear con arreglo al canon, esto es, citando de frente, dando el pecho y clavando al estribo y en todo lo alto.
También la ganadería de los herederos de Cebada Gago es de las veteranas en este ciclo, en el que sus productos han dado muy buen juego a lo largo de los últimos años. Y seguirá anunciándose en el mismo, Dios mediante, ya que ayer lidió una novillada de nota. Muy bien presentada, seria y astifina y que en conjunto dio muy buen juego.
Pese a ello los novilleros actuantes no pudieron con ellos. Sólo el primero tuvo más problemas y peligro, quedándose corto, revolviéndose y siempre pendiente de su matador y Curro Durán anduvo firme y muy puesto, sin importarle acepatr algún que otro revolcón a cambio de un lucimiento que no llegó. Con el buen cuarto se esforzó en afán en otro trasteo irregular y voluntarioso que le valió una oreja al matar con eficacia.
Rafael Serna se lució al veroniquear a su primero, otro astado que tuvo alegría en el último tercio y con el que dejó ver buenas maneras en una labor que comenzó con muy buen aire pero que fue perdiendo fuelle conform avanzaba, perdiendo la oreja del que cerraba plaza al fallar con el estoque tras otro quehacer compuesto y limpio al torear en redondo pero sin verlo tan claro cuando lo intentó al natural.









