Salvador Balil presentó el libro “ Viaje por la Barcelona taurina. Evocaciones de un aficionado”.
Barcelona.- Jose R. Palomar. Foto: Elena Boix
El pasado viernes tuvo lugar la segunda conferencia del ciclo que organiza en Noviembre la Casa de Madrid en Barcelona, auspiciada por Fernando del Arco y el presidente de la entidad Florencio García Cuenca. Y no pudo ser más interesante, pues el octogenario aficionado Salvador Balil presentó el libro “ Viaje por la Barcelona taurina. Evocaciones de un aficionado”, que ya fue presentado en Madrid, y en la Feria de Bilbao. Pertenece al I Premio de Literatura Taurina Enrique Ponce -Club Allard. Y en su interior Balil pormenoriza gran parte de sus recuerdos de toda una vida asistiendo a los toros en Barcelona, en sus distintas plazas: basicamente Las Arenas y la Monumental de Barcelona.
La conferencia fue un tanto desordenada en lo cronológico, pero pródiga en interés por los datos y sobre todo conocimientos sobre la Fiesta en Barcelona ( y en general del toreo). Salvador Balil nació en Sevilla, pero desde muy joven se estableció en Barcelona, donde ya de niño iba de la mano de su padre a los toros. Entre las efemérides que recordó están las 250 tardes que toreó Joaquín Bernadó en la Monumental; la portentosa manera de manejar el capote de Mario Cabré ( capaz de torear por la tarde enfrentándose a un morlaco, y recitar el Tenorio por la noche en un teatro). El debut de Joselito y Belmonte en Marzo de 1.914. De este último, resaltó que “inventó el toreo moderno, introduciendo el concepto del temple, con él llegó la quietud y naturalidad al toreo: dos de sus ingredientes fundamentales”.
Otro suceso que quedó grabado en la retina de Balil fue el indulto del toro Potrico lidiado por Andrés Hernando en 1968. La particularidad es que el animal, una vez sacado el pañuelo verde, no quería volver a los corrales, a pesar de los inútiles “intentos” de los cabestros…y lo hizo, ya bien entrada la madrugada. Resaltó la gran labor llevada a cabo por el patriarca Pedro Balañá Espinós, de quien se decía era “un lince para los negocios”. Pero a su vez, un gran aficionado.
La descripción que hizo de la Fiesta el autor del libro fue impecable: “ La tauromaquia es es un rito en el que se sacrifica el elemento central, que es el toro, quien es escogido para sacralizarle- no matarle (pues el lugar donde realmente se mata a los animales, es el matadero) – y el público soberano participa de manera democrática en ese rito litúrgico”. Recordó la primera plaza construida en Barcelona, llamada “ El Torín” (que data de 1834, que luego fue remozada). Y sus vivencias en Las Arenas, donde se daban festejos todos los jueves, acabando en la Monumental, tristemente cerrada, primero por los políticos y actualmente por la dejadez e incompetencia de los hijos de Pedro Balañá. Esta última acotación, es de servidor.
Otra de los figuras que más mella hizo en Balil fue la amazona y rejoneadora Conchita Cintron, pionera a caballo en un mundo de hombres, especialmente en aquellos tiempos…
Presentó a Balil el aficionado y ex profesional del toreo Nicolás Sampedro, quien resaltó las virtudes literarias y taurinas del autor del libro, citando uno de los que escribió anteriormente, dedicado al maestro Juan Belmonte.









