Madrid, este fin de semana, con el abono de Otoño sometido al de San Isidro, y a pesar también de la buena climatología, ha tenido sólo una importante entrada de público, en el mano a mano del domingo Perera-Ureña, en tanto en la novillada que abrió el miniciclo, el viernes, y la corrida del sábado, apenas hubo media plaza. Lo que quiere decir que todavía hay muchas cosas que mejorar, pues falta gente en el tendido, mucha gente que aún tiene excusas para no ir a los toros.
La cosa es para pensárselo. Y para actuar, sobre todo desde las dos instancias con responsabilidad directa en el asunto: la empresa de Las Ventas, por supuesto, que no obstante esta vez ha confeccionado unos carteles en mi opinión bastante atractivos, en base a lo que hay; y la propietaria de la plaza, la Comunidad de Madrid, que entre otras inversiones pendientes tiene la de la imaginación y el talento. Y a propósito, quiero dar la bienvenida al nuevo director-gerente del Centro de Asuntos Taurinos de la Comunidad de Madrid, el matador de toros Miguel Abellán, deseándole lo mejor en este nuevo reto en su vida y vocación de taurino. Ahora Abellán tendrá que seguir “arrimándose”, pero esta vez con la unción de lo político, que ojalá signifique la pátina que dé brillo y soluciones a tanto como hay pendiente en la misma plaza de Madrid y en tantas otras que la tienen como referencia y hasta ahora la vienen imitando más que nada en las imperfecciones. Las Ventas, ojo, primera plaza del mundo, pero para lo bueno. Suerte, Miguel Abellán.
Y, como decía más arriba, no obstante al largo trecho que queda por andar, se está notando una sensible mejora en el rescate. La vuelta del público a las plazas.
Aquí quiero volver a romper una lanza por la Casa Chopera. Dije en Salamanca de los Choperas, en sociedad con Bailleres, que hicieron una buena feria en todos los aspectos. Y aunque todavía hay objetivos por cumplir, las buenas taquillas reflejaron una positiva evolución.
Y de la capital charra a Logroño. Otra feria clásica de los Choperas, que en los últimos años venía en progresión decreciente. Resulta que ahora y a pesar de que todavía quedan cosas que mejorar, por ejemplo, la presencia del toro, que allí siempre ha sido toro-toro, y no hace falta decir más; y también la blandenguería de un “palco” que anda bastante despistado, más aún para devaluar los trofeos. En Logroño, digo, se ha notado este año algo muy bueno: la gente joven empieza a ir a los toros.
Eso sí que es una buena noticia, una estrategia empresarial, que hay que exportar a todas las plazas. ¿Y cómo lo consiguen los Choperas y el grupo mexicano Bailleres que comanda Antonio Barrera? Sencillamente, el trabajo y el ingenio siempre dan buenos frutos.
En Logroño han ido los jóvenes, por las facilidades que han tenido. Los abonos a los menores de 27 años, a 50 euros; o lo que es lo mismo, diez euros por corrida. Y, ojo, que han sido entradas de tendido bajo contiguo al burladero de capotes. Una localidad inmejorable. Nada de mandarlos a las andanadas. La juventud de Logroño y de ciudades cercanas han ido a los toros en categoría, como fueron también en Salamanca.
Y un dato más. A Logroño, su plaza de La Ribera, vinieron asimismo jóvenes estudiantes de la Universidad de Navarra. a diez euros por entrada de tendido bajo, además viajando en autobús de lujo pagado desde Pamplona.
Ahí está la cantera de la afición, para cuando se hagan mayores y disfruten de una economía más boyante, que seguirán yendo a los toros.
Estas son las mejores estrategias para frenar otras circunstancias desfavorables del año taurino, tambaleante por la ausencia continuada de Roca Rey en todos los abonos después de su paso por Madrid en San Isidro, una baja que a día de hoy no se ha explicado, ni mucho menos justificado, por parte de nadie de su entorno, y que ha hecho mucho daño en las taquillas, ya que se contaba con él en principio, sí o sí, absolutamente en todas las plazas y ferias.
Claro que también este ha sido el año en que se ha consolidado otro nombre en línea ascendente, y ahora mismo sin rival: Paco Ureña. En estos momentos, el torero a seguir. El que de verdad puede mandar en “esto” por su capacidad y estilo, por mando y buena técnica, y porque se arrima como ninguno, amén de torear con suma pureza y clasicismo. ¿Hace falta enumerar sus triunfos continuados y rotundos desde su primer paseíllo en las fallas valencianas y hasta este domingo en Las Ventas que cerró su temporada?
Han sido cuatro tardes en Madrid, con una oreja en tres de ellas y doble trofeo con la correspondiente Puerta Grande en la otra. Arrasó en las Fallas y San Jaime, las dos ferias de Valencia. Puerta de los Cónsules en Nimes. El gran “suceso” de Bilbao, donde hizo historia al cortar cuatro orejas en una sola tarde. “Portazos” asimismo en Santander, Almería, Colmenar Viejo, Murcia y Logroño. Y más plazas, prácticamente en todas en las que hizo el paseíllo, que aunque podrían considerarse de menor entidad, sin embargo, han sido para él escenarios de la máxima categoría y responsabilidad, por el empeño que puso para triunfar en todas, entiéndase, entre otras, Cieza, Socuéllamos, Arévalo (donde indultó un toro de Garcigrande) y no sé si alguna más que ahora no contabilizo. Y prueba de esa entrega sin reservas, “la medalla” de una cornada grave en Palencia.
De modo que ahora mismo no hay quien le haga sombra. Ureña, ecce homo, que, traducido de la vulgata latina, significa “éste es el hombre”. Pues no hay más que él. Y la esperanza es su nombre.