Regreso al pasado

Una novillada imposible de Saltillo arruina el inicio de la Feria de las Novilladas.

Paco Delgado

Foto: Mateo

Algemesí, 21 de septiembre. Primera de feria. Lleno

Cuatro novillos de Saltillo, y uno, tercero, de Cebada Gago, para rejones. Imposibles los de a pie y parado el de rejones en conjunto.

Maxime Solera (de rojo y plata), silencio y silencio con tres aviso.
Cristóbal Reyes (de grana y oro), ovación y ovación.
Sebastián Hernández, vuelta por propia iniciativa.

De las cuadrillas destacó Raúl Martí.

Lleno.

Arrancó una nueva edición de la Feria de las Novilladas con un festejo deslucido y demasiado largo para el tan escaso contenido que tuvo.
La causa principal del fiasco fue, desde luego, del ganado. Se lidiaron cuatro novillos de Saltillo de muy desigual presencia -debían ser procedentes de distintos sementales-, los dos primeros cariavacados y escurridos, los otros más cuajados y con mayor volumen pero con un común denominador: la falta de casta y el mal estilo.

Para rejones se corrió uno de Cebada Gago que se paró demasiado pronto, acusando también los dos rejones de castigo que le endilgó Sebastián Fernández, que tras una exhibición de garrocha -sin toro- que no venía a cuento, anduvo fácil y solvente en una actuación muy a favor del público y que se complicó a la hora de matar al aplomarse mucho su oponente.

Maxime Solera, que reaparecía después de una lesión en su mano izquierda -tuvo que ser infiltrado antes de iniciar el paseíllo- se las vio con un primer novillo que echó enseguida las manos por delante, a la defensiva y sin emplearse. Tiró de oficio para solventar la nada fácil papeleta ante un oponente desentendido, mirón y sin fijeza alguna, siempre pendiente de un novillero que le dio mucha coba cuando en realidad no merecía más que un sartenazo con el que quitárselo de encima.
Aunque tuvo otras hechuras, el cuarto tuvo el mal estilo del primero, sin humillar, venciéndose con mucho peligro por el pitón derecho de salida y luego también por el otro. Se resintió el diestro francés de su lesión -es zurdo- y no pudo matar al Saltillo, escuchando los tres avisos.

Anduvo muy dispuesto y bullidor Cristóbal Reyes, que banderilleó a su primero con más voluntad que acierto. Intentó dejar la muleta puesta en la cara del novillo que cabeceó y tiró derrotes por ambos lados. Quiso ponerse bonito en vez de lidiador y no sacó nada en limpio, pasando un mal rato con el traicionero quinto, que embestía a arreones y sin avisar, haciendo caso omiso a la insistencia del jerezano que hasta se llevó un buen susto cuando le cogió contra un burladero, aunque gracias a Dios todo quedó en nada.

Aunque nacido en Madrid y criado en Albacete, ha pasado ya más de media vida en Valencia, donde está afincado desde 1977. Socio fundador, en 1988, de la agencia de publicidad Avance D.P.S.L., sigue ejerciendo en ella como director de publicaciones y llevando el tema taurino en la misma.
Es responsable del área taurina de RNE en la Comunidad Valenciana y corresponsal del diario La Razón. Creador y director desde 1993 de Avance Taurino.

Es autor de más de setenta libros de temática taurina, entre ellos los resúmenes de las temporadas en la Comunidad Valenciana, desde 1994 hasta la actualidad; además ha escrito Historia de la tauromaquia en la Comunidad Valenciana, Una década en el ruedo, Tal día como hoy, El color en el toreo, De seda y oro, Historias de San Isidro, Historia de la plaza de toros de Alicante, Con la pata p’alante, Historia de la feria de fallas, Los toros son cultura ¡Claro que sí!, Caricatoros, Los toros en el siglo XXI, Camiserito… y las biografías de Vicente Barrera Cambra, Vicente Barrera Simó, Julián García, Maribel Atiénzar, Ivarito, Enrique Ponce o el toro Ratón…

Ha dado conferencias por toda España y comisariado y organizado exposiciones para Ayuntamientos, Diputaciones y numerosas entidades de nuestro país.