Finito se llevó la única oreja del festejo final de fallas, perdiendo Román un triunfo grande al fallar con el estoque.
Valencia, 19 de marzo. Undécima de feria. Media entrada.
Toros de Fuente Ymbro, bien presentados y serios y de gran juego en conjunto, destacando el segundo, al que se dio la vuelta al ruedo en el arrastre.
Finito de Córdoba (de corinto y oro), ovación con dos avisos y oreja.
Román (de burdeos y oro), ovación con dos avisos en su lote.
Ginés Marín (de purísima y oro), silencio y ovación tras dos avisos.
De las cuadrillas destacaron ván García y Fini.
Paco Delgado
Acabó la feria con otra función en la que hubo muchas notas de interés, muchos detalles brillantes y bastante para recordar y tomar nota. Toreros dispuestos, entregados, haciendo bien las cosas; toros bravos y con mucho que torear y conjunción entre las partes… Sin embargo, al final, queda un cierto regusto amargo, una especie de decepción o frustración, puesto que tras lidiarse una muy bien presentada y seria corrida de Fuente Ymbro -a la postre la mejor de la feria, con diferencia-, los tres espadas actuantes salieron por su pie y sólo Finito de Córdoba -que entró a sustituir, de manera sorpresiva en un serial en el que se pretendía dar cancha a los toreros prometedores y emergentes…- tocó pelo.
Fue por lo hecho a su segundo oponente, al que sacó enseguida a los medios y con el que le costó engarzar los muletazos. El toro fue mucho más claro or el pitón derecho y por ese lado fue dejando una sucesión de detalles, momentos y pinceladas de gran calado plástico y estético pero sin que su labor acabase de ser redonda. Con el que abrió plaza, al igual que el de Fuente Ymbro, fue a más, logrando también bellos pasajes pero de forma aislada y sin unidad en su quehacer.
Lo mejor de la tarde fue, de lejos y sin dudas, lo hecho por Román. Muy mentalizado y dispuesto -fue el único que intervino en quites- estuvo en todo momento muy centrado y puesto, iniciando su primera faena con unos pases cambiados por la espalada y de rodillas, en el platillo d e la plaza, escalofriantes. Ya erguido toreó con mucha templanza y ligazón, bajando la mano y llevando muy toreado a su adversario, nada fácil por bravo y acometedor. Un toro, “Damasco”, que nada tiene que envidiar a “Horroroso”, el toro de Jandilla para el que se pidió el indulto, y al que como a aquel, se premió con la vuelta al ruedo en el arrastre. Román, que falló con la espada, sólo fue ovacionado. Y también el estoque le privó de premio con el quinto, con el que salió de nuevo a por todas y con el que llevó a cabo otro quehacer emotivo y emocionante, de mucha exposición y cercanía pero llevando siempre al toro sometido, con mucha templanza e incansable ante la cara del burel. Una faena larga y de no poco mérito que malversó al fallar de nuevo en la última suerte, si bien hay que anotar en su descargo el que tuviese una lesión en la mano diestra, teniendo hasta que descabellar al final con la zurda. Una lástima.
También pudo llevarse una oreja Ginés Marín del sexto, al que enjaretó una faena basada en la mano derecha, con hasta cinco larguísimas series en redondo, ligadas y de muchísimo temple, imnpidiendo que el animal se rajase y se fuese a refugiar a tablas. Pero tampoco acertó a matar con rapidez y se esfumó la recompensa.
El tercero, el menos claro de la tarde, fue probón e incierto, entrando al paso y sin entrega alguna.









