Otro brutal zarpazo de la Parca, Un cáncer se ha llevado la vida de mi querida compañera en la redacción de ABC en Valencia, Marina Izquierdo Rodriguez.
Ha sido en Miami, donde su marido Gabriel había sido destinado como diplomático en el Consulado General de España en aquella ciudad norteamericana.
Marina llegó un día a la redacción de ABC en Valencia y al presentarse en el despacho del director, Iñaki Zaragüeta, le dijo; Soy licenciada en Filología y me gustaría trabajar en este periódico.
Iñaki le contestó. Yo no contrato licenciados, contrato periodistas.
Pero es que mi vocación es la de periodista, recalcó con vehemencia y entusiasmo.
Pues entonces empiezas a trabajar mañana.
Iñaki, ese gran maestro de periodistas, y poseedor de una gran inteligencia, captó inmediatamente la valía de Marina y él mismo ha declarado. “Fue una de las decisiones de mi vida periodística de la que me siento más orgulloso”.
También yo me siento orgulloso de haber trabajado junto a Marina.
Recuerdo una noche de Fallas, En la redacción nos habían dado las tantas de la madrugada. Rocío Casanova andaba liada con los negativos, y con la máquina de enviar fotos a la redacción de Madrid, Marina redactaba todo el noticiario fallero y los ecos de sociedad de esos días en Valencia, yo por mi parte me encontraba resumiendo unas entrevistas con toreros y gente del toro que me había encargado Vicente Zabala Portolés.
Eran, me parece recordar, las tres de la madrugada. Marina estaba a punto de rematar su trabajo, cuando al apretar una tecla de aquellos viejos ordenadores, que no era la adecuada, todo el texto se borró.
Se armó de paciencia, y de nuevo recomenzó su trabajo. La maldita tecla apareció de nuevo y el texto se volvió a borrar, Marina soltó un taco gordísímo y todos le animamos para que continuara. Lo hizo y más tarde de la redacción de Madrid, llamaron para felicitarla por su trabajo.
Esa era Marina
Tuve igualmente muy buena relación con su padre, Pedro.
Por mi condición de secretario de redacción y modestamente segundo de a bordo, servidor abría la delegación a las 9 de la mañana y la cerraba a las 11 de la noche.
A esa hora Pedro Izquierdo, que terminaba su jornada laboral (Era maitre del hotel Astoria de Valencia) y yo coincidiamos en coger el autobús nocturno, que nos llevaba hasta los cercanos domicilios.
Marina además de una extraordinaria periodista era una excepcional poetisa, premiada en varias ocasiones. Se dedicó al periodismo, la docencia y la narrativa, Periodista cultural, directora de comunicación, y profesora de literatura en la Universidad de Columbia. Manhattanville College y la universidad de Malta, así como en el Instituto Cervantes y en el Instituto Reina Sofía.
Pero sobre todo una gran persona y una gran y queridisíma amiga.
Dios te guarde, Marina.









