Domingo por la tarde las cinco hora taurina, con un calor tórrido y calles desiertas. Pero este reportero se ha propuesto ver la corrida televisada de los Victorinos.
Barcelona. José R. Palomar.
Primero, nos encaminamos al bar supuestamente elegido por varios aficionados e informadores taurinos (que no estamos de vacaciones), al encontrarse la Federación cerrada. Y la primera en la frente: leo un cartel que pone “cerrado del 15 al 19 de Agosto” (el 19 es precisamente el día en que nos ponemos en marcha). Tras un atisbo de duda, sólo queda una alternativa: el popular Bar Bretón (también regentado por los chinos). Allí pedimo, de forma discreta, si podemos presenciar la corrida por televisión (saliendo de antemano que no hay partidos del Barca ni del Madrid, cosa que hubiera sido “peligrosísima”…). Tras consultarlo con el jefe del local, accede con la habitual sonrisa de los ciudadanos chinos…
Pero como un periodista nunca debe perder el tiempo, aprovechamos antes para bordear la Monumental, en el tramo que da a Marina, y llega la sorpresa: todas las puertas por donde accedíamos cuando había toros, han cambiado de idioma: en lugar de sombra, leemos “ombra” y el sol tal como estaba y no puerta sino “porta”y el número identificativo. Los Balañá- sospecho- han actuado, siguiendo la liturgia y religión nacionalista, borrando cualquier vestigio de castellano ( no fuera que venga la Colau o Torra con represalias)…En el lugar donde figuraba antaño el cartel de la corrida del domingo, uno que anuncia con profusión de colot, la posibilidad de visitar el Museo Taurino: de lunes a sábado: de 10 a 13h., y de 16 a 19h. Y los domingos, unicamente por la mañana.
Antitaurino
Algunos aficionados van entrando (pocos), y se sitúan en la mesa más cercana al televisor. Se entremezclan informaciones veraces con rumores, y un experto especialmente entendido en el arte de Cúchares…No se pasa calor, a pesar de la tórrida tarde, ya que el bar tiene el gran ventanal que da a la calle Diputación abierto. Se acerca un antitaurino, que intercambia un par de palabras con los aficionados que están en la parte delantera del bar, y les hace gestos de “estáis locos”, y algún improperio ininteligible, que masculla…Pronto nos damos cuenta que presenta síntomas de embriaguez, ni siquiera osa entrar en el local. En total son /somos: ocho, y la tarde transcurre con placidez en festejo por cierto, muy interesante, como suele ser habitual en las corridas de Victorino. Con cierta sorna, uno de los televidentes apunta: “hay más aficionados aquí, que en la plaza” (y es que el coso bilbaíno presenta un aspecto lamentable, en cuanto al escaso aforo…)
A partir del lunes 20 abre el bar habitual, también de los chinos- donde ya están acostumbrados a que los aficionados vengan a presenciar las corridas de toros. Trato un tanto seco pero correcto, y lo importante es que nos dejan ver los festejos. De ahí en adelante les escribiremos en los próximo días…









