Cuarenta años, es decir 2.000 semanas. O lo que es lo mismo 2.000 números, que significan todo un récord periodístico, y algo más, cuando se trata de una revista especializada en la información taurina.
Chapeau, José Luis a ti, y a ese fenomenal equipo del que te has rodeado. Mi más sincera enhorabuena. Habeis puesto al toreo en todo lo alto. Lo habeis bordado con la mano zurda, que es la que pone a cada uno en su sitio y lo habeis coronado con una estocada en todo lo alto. Repito, enhorabuena y el deseo de que se cumplan tropecientos mil números más.
Laus Deo.
Por si faltara algo, que no es el caso, además una portada de superlujo a cargo de ese artista internacional llamado Fernando Botero.
Tengo una amiga de mi juventud, llamada Helga Weihmüller, alemana que reside en Colonia, con la que sigo teniendo una buena relación, Se aficionó a los toros durante sus años en Valencia. Alguna culpa debí tener yo en ello. Helga en la actualidad es una experta en arte. Ha trabajado para grandes firmas como Shotebys en Londres y Christies en Paris. La primera vez que le hablé de Botero, me ilustró como nadie lo había hecho. Se trata, me dijo, de uno de los artistas más cotizados en el mundo. Es un genio.
Luego José Luis Benlloch me ha añadido que, como persona, es casi mejor que como artista. Enhorabuena otra vez. Así lo acredita la magnífica dedicatoria que figura en la portada.
Y sigo con los plácemes a todo ese equipo de Aplausos. No voy a hablar de la cuestión gráfica, que lo bordan. Y aprovecho para enviar un fuerte abrazo a mi amigo del alma, Enrique Moratalla Barba, el gran padrazo, como le escribí un día ya lejano cuando daba la vuelta al ruedo acompañado de su hijo.
Y que decir de las entrevistas. ¡Fuera gorros! Las de Curro Vázquez, El Niño de la Capea, Enrique Ponce, El Juli, José María Manzanares, hijo, Y todas las dedicadas a los que marcaron huella en distintas décadas. Repito. un lujazo de entrevistas.
No quiero olvidarme de otros temas como los dedicados a los hombres de plata, Qué fotón el del maestro Alfredo David, vecino de localidad, en la plaza, al poco tiempo de retirarse del toreo, y los rejoneadores y los ganaderos y los toros famosos y todo, todo, porque es verdad que al número 2000 de Aplausos no le falta nada.
Y termino José Luis y su equipo. Que Dios os lo premie en el cielo, En la tierra ya lo hemos hecho.









