El 13 de octubre de 1956 se convirtió en matador de toros en la plaza de Zaragoza.
Hubo un tiempo en el que las ferias de octubre tenían especial interés y protagonismo y en ellas los novilleros más destacados de la campaña aprovechaban para tomar la alternativa y comenzar la nueva temporada ya como matadores. El Choni, Litri, Aparicio, Ordóñez, Pedrés, Chicuelo II… son buenos ejemplos. Hace 70 años, en la feria de Zaragoza lo hizo Jaime Ostos
Tras haber dejado el escalafón novilleril con un gran triunfo en La Maestranza sevillana, el 1 octubre de 1956, saliendo a hombros por la Puerta del Principe al cortar tres orejas de novillos de Antonio Pérez, el 13 de octubre tomó la alternativa en Zaragoza, en la primera corrida de la feria del Pilar de aquel año. Litri fue su padrino y Antonio Ordóñez el testigo en un festejo en el que se lidiaron toros de Antonio Urquijo y uno, quinto, de Alipio Pérez Tabernero Sanchón.
En el semanario El Ruedo se contó así lo hecho por el nuevo matador en el día de su doctorado:
“Plaza llena. Repleta. Enchida. Está Zaragoza en estos días de las fiestas del Pilar repleta. Peregrinos y turistas, toda la extensa comarca aragonesa, volcada sobre la ciudad, que va creciendo y ensanchándose y que ofrece sorpresas en cada calle y en cada rincón.
Como en otros tiempos, hemos recorrido hasta la plaza de toros el mismo camino por entre calles con un ¡ah! a cada paso. Luego el coso de la plaza del Portillo, igual, y ya metidos en la corrida, vientos tormentosos que, poco a poco, a medida que el festejo avanza, se suavizan y hasta llegan a soplar en sentido contrario .
Jaime Ostos, que tiene en Zaragoza un buen cartel, ganado en brillantes actuaciones, como novillero, llega a la alternativa con la preparación que cabría exigir a todos los matadores de toros. Es valiente, domina y pone un excelente sello artístico en cuanto ejecuta. Tipo de torero largo, que no excluye la gracia sevillana. En la tarde de su alternativa, sin alcanzar el triunfo ruidoso, ha estado francamente bien. En torero completo, sobrado. A sus dos toros, especialmente al sexto, el que hirió gravemente a un banderillero de su cuadrilla (José Blanco Marín), ha hecho cosas buenas, lo que le ha permitido abandonar la plaza entre grandes aplausos. Y a todo lo largo de la fiesta ha estado lucido y muy encelado en el triunfo. Ha prodigado en sus faenas de muleta la mano izquierda, y en muchos pases ha llevado a los toros bien embarcados, con remates ceñidos y vistosos.
El toro de la alternativa, el de más peso de la corrida, llegó al último tercio muy aplomado, por lo que, junto a pases largos y completos, Ostos tuvo que enmendarse en otros en que el de Murube no tenía sino media arrancada. Pero la faena tuvo compostura, buen corte, y cuando terminó con un pinchazo y media bien colocada, fue muy aplaudido y agradeció las palmas desde el tercio.
En el sexto, de embestida más larga, la labor de Ostos alcanzó mayor relieve, ligó una serie de naturales de excelente factura y dio sabor a toda la faena, que completó con manoletinas metido entre los pitones. Mató bien de un pinchazo y una buena tocada y cuando ya se retiraba de la plaza la ovación le obligó a retroceder y dar la vuelta al ruedo.
Jaime Ostos entra con buen pie en el escalafón de matadores de toros. El toro de la alternativa lo brindó a su apoderado, José Ignacio Sánchez Mejías”.
Reportaje completo en Avance Taurino núm. 331







