El 13 de octubre de 1968 la Monumental de Méjico acogió una corrida para homenajear a los participantes en los Jugos Olímpicos de aquel año.
1968 fue un año movidito y durante sus 365 días ocurrieron muchas cosas. Una de las más destacadas fue, sin duda, la celebración de los Juegos Olímpicos, que, tras su recuperción por el Marqués de Coubertín, llegaba a su décimonovena edición de la época moderna y tuvieron como escenario Méjico.
Y al día siguiente de la ceremonia inaugural, en honor a los más de 5.000 deportistas que, representando a más de 100 países, participaron en aquel evento, se celebró en la Monumental de la capital federal, al lado mismo del Estadio Olímpico, una corrida de toros. Fue el 13 de octubre y actuaron en la misma los espadas Diego Puerta y las dos grandes figuras locales de aquel momento: Manolo Martínez y Eloy Cavazos, lidiándose toros de San Miguel de Mimiahuápam, siendo premiado el sexto con la vuelta al ruedo.
Diego Puerta cuajó una actuación sobresaliente y, como en él era habitual, valentísima, siendo fuertemente ovacionado al perder los trofeos por demorarse con el estoque. Algo parecido le sucedió a Cavazos, que cumplió más que de sobra, mientras que Manolo Martínez, al que obligaron a tirar la oreja que le habían concedido de su primero, fue pitado al ser arrastrado el quinto.
Oro para Puerta, plata para Cavazos y bronca en vez de bronce para Martínez.







