Ian Bermejo y Marco Polope, que fue declarado triunfador del Circuito Valenciano de Novilladas, salieron a hombros en Villena tras demostrar que quieren ser toreros.
Villena, 4 de octubre
Final del Circuito Valenciano de Novilladas.
Casi lleno.
Novillos de Aida Jovani, el segundo corrido como sobrero, muy bien presentados y nobles. El quinto fue el más deslucido y el sexto un inválido.
Javier Cuartero (de celeste y plata), oreja tras aviso y ovación.
Marco Polope (de blanco y oro), oreja y oreja.
Ian Bermejo (de turquesa y oro), dos orejas y ovación.
Del peonaje destacaron Arévalo y Vicente Soler.
Paco Delgado
Por tercer año consecutivo, tantos como lleva existiendo este certamen, la plaza de toros de la ciudad alicantina de Villena acogió la final del Circuito Valenciano de Novilladas, dejando en muy mal lugar este hecho a quien durante tantos años se empeñó, de manera sistemática y malintencionada, en prohibir festejos y que este tan magnífico recinto multiusos se emplease para su principal uso.
Tres novilleros hicieron el paseíllo para conseguir la victoria. Uno por cada provinca de la Comunidad Valenciana: Javier Cuartero de Alicante, Marco Polope de Valencia e Ian Bermejo de Castellón. Tres novilleros con un desigual bagaje, puesto que si Cuartero ha toreado mucho a lo largo de la temporada, Bermejo sólo lo ha hecho en las funciones clasificatorias de este Circuito y poco más Polope. Enfrente tuvieron un encierro con el hierro de Aída Jovani, muy bien presentado y bonancibles, con la sola pega de su poca energía y con los que evidenciron sus muchas ganas, la primera condición que hay que exigir a quien quiera ser torero.
Salió suelto del capote el primero, aunque luego en la muleta fu pronto y repetidor, con mucha fijeza y nobleza, permitiendo que Javier Cuartero torease con lentitud y reposo, con gusto. Y profundidad cuando lo hizo al natural, sobre todo en la primera tanda. No estuvo acertado con el estoque pero el público le procuró un oreja.
Gustó al torear en redondo al más parado cuarto, al que buscó encelar en un trasteo afanoso pero sin encontrar el empuje necesario en su oponente. Para colmo pinchó.
Fue devuelto por inválido el segundo y se lució Marco Polope al torear de capa al sobrero. Muy vertical, con personalidad, condujo con mucha suavidad las embestidas del novillo, rebrincado y tirando cabezazos que no intimidaron a su matador, muy firme y entregado para sacar todo lo que tuvo su oponente, al que tiró sin puntilla.
Metió los riñones el quinto en el caballo, luciéndose Polope en el quite, demostrando variedad y repertorio. César Fernández fue cogido de mala manera en banderillas. De nuevo muy dispuesto el valenciano, tirando siempre de un novillo muy aquerenciado en tablas y que se quedó bajo la muleta antes de rajarse. Lo hizo todo al matar recibiendo y eso le acabo valiendo la puerta grande.
Se fue Ian Bermejo a recibir al tercero a portagayola y puso a la plaza en pie al instrumentar hasta cuatro faroles de rodilas y una revolera. Entusiasmo que no decayó en su labor muleteril, derrochando ganas a la vez que temple para ayudar a un animal que no anduvo sobrado de fuerza y al que mató de manera fulminante.
Repitió a portagayola al saludar al sexto pero ahora la cosa no salió tan lucida. Y peor que se puso ya que el animal apenas si se podía mantener en pie y aunque ni se le picó y se eliminó el tercio de banderillas su lidia era imposible. Al no haber más sobreros, Bermejo no pudo sino matar con brevedad pero sin posibilidad material de lucimiento.
Al final del festejo, en una decisión tan controvertida como discutible, el jurado decidió declarar triunfador del Circuito a Marco Polope.





