Viernes, 25 de septiembre de 2026. Plaza de toros de Algemesí. Lleno en tarde soleada y muy calurosa. Novillos de Mariano y Carmen Arroyo, bien presentados, ásperos y muy complicados. El tercero, más chico, fue el más manejable. Gonzalo Capdevila (grosella y oro), silencio tras dos avisos y oreja tras aviso. Marco Polope (rosa pálido y oro), oreja y saludos tras aviso. Actuó de sobresaliente Sergio Salas El Pijorro (morado y plata), atento y oportuno en la lidia. Entre las cuadrillas destacó la lidia de Raúl Martí. Presidió Marcos Giner.
Enrique Amat, Algemesí
Afrontaba Algemesí el último tercio de su setmana de bous. Sigue el calor, prácticamente africano. Con el sol brillando con fuerza y uno, por gentileza de la comisión, a punto de sufrir una insolación, un jamacuco. “No volieu sol? “, que se decían otrora de un cadafal a otro. Oiga, pues no. Aquí se viene a ver los toros, y a hacer las crónicas. A trabajar. No a ponerse moreno. Pero bueno, es lo que hay.
Los novillos de Mariano y Carmen Arroyo, bien presentados y con seriedad, salvo el terciado tercero, resultaron en general ásperos y complicados.
Abrió plaza Partidario, lustroso, grandón y con mucha plaza. Castaño lombardo, listón y delantero de cuerna. Derribó al de tanda. Poco picado, arreó en banderillas, cogiendo al subalterno J.M. Vidal. Con movilidad, pero brusco, también volteó a su matador. No dejó títere con cabeza el astado.
Tronqueto fue el segundo. Aplaudido de salida. También castaño, un poco más estirado, pero más ofensivo por delante. Se salió suelto de su primer encuentro con las plazas montadas y se dejó pegar en el segundo puyazo. Sin descolgar, con la cabeza por las nubes y falto de entrega, fue y vino, pero siempre áspero y soltando la cara.
Empotradino, más terciado y escurrido el tercero. Muy resentido de los cuartos traseros, apenas se le castigó en el caballo. Más manejable, fue y vino pastueño, aunque sin celo.
Tremendador, el cierraplaza, castaño oscuro, largo y acaramelado de pitones. Echó las manos por delante de salida, embistió a trompicones y a oleadas. Se repuchó en varas, saliéndose suelto. Esperó y cortó en banderillas. Muy remiso y agarrado al piso, le costó mucho romper hacia adelante.
Gonzalo Capdevila se presentaba en Algemesí. El espigado torero de El Puerto de Santamaría saludó con dos largas de rodillas a su primer oponente. Entonado y compuesto, con oficio y sentido de la ligazón, firmó un trabajo de largo metraje, tesonero, voluntarioso y resolutivo, pero muy escaso de firma. Y volvíó a trastear con tesón y afanes al buen tercero, frente al qué no se aburrió. Cumplió.
Marco Polope debutó con picadores el año pasado en esta misma plaza. Esta temporada ha actuado en plazas como Valencia y Madrid, y está clasificado para la final del Circuito Valenciano de Novilladas del próximo domingo en Villena. Lanceó con solemnidad y luego, con la muleta, hizo un trabajo de firmeza de plantas, asentamiento y de un toreo presidido por la verticalidad, la hondura, dejando siempre muy puesta la muleta en los hocicos de su oponente y llevándolo muy embebido los vuelos del engaño. Toreo de buen corte y mejor técnica. Rubricó un más que notable trasteo con una estocada de efectos contundentes.
Y también volvíó a mostrarse seguro ante el aplomado cuarto, ante el que no perdió la compostura y anduvo por encima de sus condiciones. Lúcido y fresco de ideas en una faena brindada a Víctor Roig. En buen torero. Capaz. En progresión. Mató y media lagartijera y dos descabellos.
Fotos: Mateo