Los tres espadas salieron a hombros en la Corrida de la Prensa.
Murcia, 19 de septiembre.
Corrida de la Prensa.
Algo más de un tercio de entrada.
Toros de El Parralejo, al tercero se le premió con la vuelta al ruedo.
Emilio de Justo (rojo y oro), dos orejas y ovación.
Borja Jiménez (marfil y oro), ovación tras aviso y dos orejas.
Marco Pérez (malva y oro), dos orejas y rabo y dos orejas.
Manolo Guillén
Foto: Toromedia
Un espectáculo muy completo y variado el que sirvió para abrochar las corridas de a pie en esta Feria de Murcia.
La tarde inició con una esplendida faena de Emilio de Justo. El extremeño se mostró muy entonado desde que se abrió de capa.
A pesar del viento. Muy bien a la verónica y chicuelinas hasta los medios.
Muy bien en el quite por chicuelinas también, en esta ocasión en el aire de las de la “escoba” que daba el Maestro Manzanares, padre.
Entendió al castaño ojinegro. Le dio sus tiempos, también al viento para que pasase la ráfaga.
Desde la apertura de faena flexionando la rodilla en cuatro muletazos deliciosos y hasta el cierre de faena con lacios naturales con la mano derecha despojado de la espada.
Hubo tandas muy redondas y completas de toreo ligado y más preciso por el lado derecho.
Y un estoconazo a la altura de los Ases de Espadas del libro que -bromas aparte- todos debíais haber comprado ya.
El cuarto tuvo movilidad pero nula clase. Fue una faena empeñosa. Después de una estocada corta, el toro tardó en caer y se esfumó el premio.
Borja Jiménez aseguró la Puerta Grande con el jabonero quinto, ante el que rezumó la frescura de un torero en sazón. Cuando Borja está en ese plan, contagia al toro y al público. El toro tenía nobleza y él le ayudó a parecer incluso mejor. Faena completa sobre ambas manos, con muletazos rotundos.
Buena actitud de Borja Jiménez también con el primero, que tuvo menos clase, en una faena que creció en su recta final, con manoletinas rematadas con un cambiado por la espalda con la mano izquierda que puso la plaza boca abajo.
Tras estocada casi entera ladeada al primer intento y dos descabellos, sonó un aviso, hubo leve petición de oreja no atendida.
Marco Pérez corto cuatro orejas y un rabo después de desplegar todo el arsenal de su Tauromaquia. Larga cambiada, quite de oro, toreo macizo de rodillas, encajadisimo de pie, y un estoconazo pelín desprendido de rápido efecto, pusieron en sus manos las dos orejas y el rabo.
Redondeó con el sexto, en una faena en la que solicitó que la música cesara, para volver a mostrar una gran versión en una de las mejores tardes de su temporada particular.
La espada volvió a funcionar a la perfección y paseó dos orejas aunque le pidieron el rabo con muchísima fuerza.









