El tópico, alimentado por la copla que hizo furor y fortuna, cuenta que Sevilla tiene un color especial. Naturalmente, y todo el que haya visitado esta tan espléndida y maravillosa ciudad debe dar fe de ello. Pero también posee una sensibilidad puede que única y una idiosincrasia que la distingue del resto del universo mundo. Algo que se nota mucho más en la cosa taurina.
Los sevillanos lo sevillanizan todo y a veces esto significa que lo exageran para salirse con la suya. Los conozco bien y desde hace muchos años porque soy sevillano consorte, casado con una sevillana de larga y completa tradición familiar, de abuelos y tatarabuelos en la ciudad de la Giralda y con importantes miembros en el toreo, especialmente su abuelo y su padrino de bautismo.
Septiembre concentra las grandes ferias de novilladas, pero el futuro de sus protagonistas no puede terminar con ellas. La cantera necesita continuidad, escaparates y oportunidades durante toda la temporada, también en las grandes ferias.
Pues sí, ganas de toros en la de SAN MIGUEL de SEVILLA y la inminente de OTOÑO en Madrid, y en otras muchas plazas. Esto marcha. Y si no, e insisto, que se lo pregunten a la cadena CANAL SUR. ¿Es verdad que acierta siempre y muchas veces en corridas completas cuando se va a ferias importantes y hasta plaza de segunda o tercera? ¿Cierto lo que vemos o lo estamos soñando? ¡ Cuántas corridas buenas!
Ayer sábado nos desayunábamos con un curioso artículo en el Mundo Deportivo. El gran periodista Josep María Artells desvelaba la relación, y colaboración, que existía entre el F.C. Barcelona, y la empresa taurina, en la persona de Pedro Balañá Espinós. Según dice el colega, futbolistas y toreros confraternizaban en salones de lujo, y eran admirados por igual, en la sociedad de aquel entonces. Hablamos de los años 40…
Hace unos años se puso de moda lo de la fusión, que no es otra cosa que unir en una misma receta ingredientes de muy distinta naturaleza, origen y hasta filosofía. Y la hay en la música, en la cocina, en la política —bien lo sabemos y padecemos...— y en prácticamente cualquier orden de la vida. Pero esta tendencia también lleva a otro efecto, a lo mejor no deseado: la confusión.
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