Va a explotar julio con el tercer gran puerto de montaña de la temporada, Pamplona y esperamos con ilusión, mucha, Valencia, Mont de Marsán y Santander. Bien montadas las tres -Valencia chiquita pero redonda y las demás muy atractivas- tenemos otra vez la desgracia de la persecución de los políticos a los toros en la Comunidad Valencia y en la capital de Cantabria.
Los grupos políticos que pretenden acabar con la tauromaquia no atienden a argumentos ni explicaciones, y ya se sabe que no hay peor ciego que el que no quiere ver ni peor sordo que aquel a quien no le da la gana escuchar. El quid de la cuestión es que entiendan que las prohibiciones nos acercan a regímenes totalitarios y que sólo la pluralidad es la base de la democracia. ¿Pero cómo, si se tapan los oídos?
Por Paco Delgado 24/06/2016 Su mente, potente, rápida, brillante y entrenada, enseguida le daba ideas y soluciones y no había cuestión que se le resistiese ni trance del que no saliese airoso.
Lo de Istres con el torero de los seis toros que mató cuatro con traje de luces y dos con smoking torero.
La nueva izquierda, radical y poco leída, revanchista y peligrosa, tiene fijación con el tema taurino.
Los políticos que se valen del populismo barato que les otorga la prohibición






