Quien decide ser torero lo hace de forma libre asumiendo la realidad que impone el toro y que la fatalidad se puede hacer presente de forma inevitable en cualquier momento. Honor y respeto para ellos. Esos que ahora osan utilizar la cornada mortal sufrida por Víctor Barrio para ir en contra de la tauromaquia o para mostrar su alegría por tan desgraciado desenlace es porque son unos malnacidos, desalmados y cobardes que ni saben ni jamás gozarán de los valores que entraña una dedicación tan intensa y auténtica como es la de torero.

Precisamente ahora, cuando arrecian los ataques de los antitaurinos, mal llamados animalistas, mal llamados ecologistas, financiados por oscuros intereses comerciales y políticos y apoyados por parte de esta nueva izquierda radical antiespañola y buena parte de partidos corruptos, timoratos y con doble moral, que buscan sólo su propio provecho, absteniéndose o votando en contra del espectáculo taurino cuando así conviene a sus intereses, el toreo está dando lecciones.

Que la memoria es frágil es tan viejo que ya en la antigua China decían que la tinta más pobre de color vale más que la mejor memoria. Tan mal andamos de ella, de memoria, no de tinta, que ya no recordamos que Aristóteles nos advirtió que gracias a esta facultad se da en los hombres lo que se llama experiencia.

COLOCA AQUÍ TU PUBLICIDAD

PÍDENOS PRESUPUESTO

PÍDENOS PRESUPUESTO