Treinta años después de su alternativa, la figura de José Pacheco “El Califa” sigue latiendo con la misma intensidad que en sus tardes más memorables. Torero de verdad, forjado en el compromiso y la autenticidad, su trayectoria es la historia de una emoción sin concesiones, desde la conquista de Madrid hasta los percances que marcaron su destino, un recorrido que explica por qué su nombre permanece imborrable en la memoria del toreo.

Tom tom tómbola, de luz y de color, que cantara Marisol siguiendo la letra escrita por Antonio Guijarro y puesta en solfa por Augusto Algueró hace ya casi 70 años. Y, lo que son las cosas, a día de hoy el mensaje sigue teniendo vigencia y  la capacidad de sorpresa y de asimilación de pasmos y sobresaltos permanece puede que no intacta sino cada día más afinada y a flor de piel.

Pues sí, la han televisado prácticamente entera. Y el nuevo mesías, o así, de la Maestranza, por lo que han hablado, escrito y entrevistado, es el bienaventurado Sr.Garzón, que partió la feria en dos. Una parte para la privada One Toro, de la que siempre ha hablado como firme e incondicional partidario, sin explicarlo, y la otra para la pública y muy constante taurinamente hablando, Canal Sur.

La inesperada cogida de Morante de la Puebla y Roca Rey en Sevilla ha sacudido los cimientos del toreo, generando una mezcla de impacto mediático, preocupación y oportunidades latentes. La ausencia temporal de dos figuras capitales no sólo altera carteles y taquillas, sino que abre un debate ineludible sobre el relevo, la meritocracia y el futuro inmediato de la tauromaquia.

Impresiona, y duele, que las dos únicas, sólo dos, figuras del toreo que tenemos, MORANTE y ROCA REY, hayan caído y seriamente en SEVILLA en 4 días, dejando huérfano al toreo, de momento, mientras que plumas impacientes y generosísimas “crean figuras” todos los días cuando son toreros que acompañan y nada más. Y figuras de verdad hacen falta como el comer porque nunca hubo menos.

Los aficionados que llenaron La Maestranza sevillana, y los miles de espectadores que siguieron el festejo a través de la televisión, asistieron el pasado día 16 de abril -fecha ya para los anales- a un nuevo prodigio y vieron, en vivo y en directo, cómo se explica el toreo y cómo es capaz de conseguir un efecto mágico y contagioso que no tiene parangón en ningún otro espectáculo.

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