Ferrán Monegal es un periodista muy culto, que lleva 60 años en esta profesión, y en diversos medios escritos: El Noticiero Universal, TeleExprés, El Periódico de Catalunya.
José R. Palomar
Y a nivel audiovisual, entre otras, Onda Cero y la Sexta. Pero donde alcanzó notoriedad, tras mucho tiempo trabajando, fue cuando inauguró un inédito espacio de “crítica en la tele, pero sobre la tele” (así lo define), al que tituló “Telemonegal”, en la cadena local BTB (durante trece años). Pero más tiempo, nada menos que 33 años, estuvo haciendo la crítica televisiva en el Periódico de Catalunya. Sin embargo, en esta entrevista Monegal nos va a hablar de toros, dentro de su desconocimiento como asiduo a las plazas, pero su categoría periodística, hace que tenga una vasta cultura, que abarca amplio registro.
– ¿Ha ido alguna vez a los toros, por ejemplo a la Monumental (pues vive en Barcelona)?
– La verdad es que no, pero no crea que es por una posible militancia antitaurina, sino porque en mi entorno no había costumbre de ir a las corridas de toros: mis amigos iban a otros lugares: al Canódromo para ver carreras de perros al boxeo, etc…Ya sé que había dos plazas en la ciudad: la Monumental y las Arenas. Las corridas las veía, eso sí, por televisión, con la voz inolvidable de Matías Prats
– Supongo que fue consciente de la histórica rivalidad entre Joaquín Bernadó y Chamaco…
– Sí claro, y también de la existencia de un torero de gran categoría y polifacético: Mario Cabré, quien era también actor y poeta. Y al parecer, con grandes dotes de seductor…
– Durante su trayectoria profesional ¿ha conocido algún periodista, especializado en lo taurino, que le haya cautivado?
– Conocí mucho a Juan Soto Viñolo: un hombre, puede que difícil a primera vista, pero escribía muy bien, y llegué a tener mucha confianza. Era compañero, además, y crítico taurino oficial de El Periódico de Catalunya.Pese a fu afición y brillante escritura, nunca trató de convencerme y llevarme hacia el ámbito taurino…
– La sangre y “crueldad” inherente a la Fiesta ¿puede haber sido otra de las razones de su inasistencia”?
– Yo creo que debería reformarse el protocolo de la corrida: me parece muy bien que se toree con la capa, la muleta…pero eso de que le impongan correctivos, como la puya y las banderillas (y por supuesto matar) no lo encuentro tan acertado…Apuesto por la corrida incruenta, al estilo o parecido a Portugal (aunque sé que allí también se les imponen “correctivos” a la res).
Dehesa
– ¿Le interesa el toro, como animal? (además de manjar gastronómico)
– Antes que nada, reconozco que me gusta el rabo de toro. Y sí, admiro al toro como animal, pero en el campo, la dehesa, hasta el punto de que fui, aconsejado por un amigo, a la finca La Capitana, a 30 kilómetros de Sevilla. Me impresionó lo bien que viven, escrupulosamente cuidados. Con todas las comodidades.¡Vamos, que viven mejor que El Emérito! (señala con una sonrisa)…
– ¿Qué le pareció la prohibición de corridas de toros en Cataluña?
– Todas las prohibiciones me parecen negativas. En este caso, como le decía antes, se debería crear un consenso, y una especie de organismo que regule, no sólo las corridas de toros, sino esas fiestas que se dan por toda la comunidad (y otros puntos de España) donde se les hacen perrerías a los toros.
– Pasemos a un de sus especialidades: la televisión. En los años 90 hubo un “overbooking de corridas televisadas”, especialmente por las cadenas privadas: Antena 3 y Tele 5, ya que eran rentables… ¿Cómo juzga eso, desde la distancia en el tiempo?
– Eran retransmisiones bastante cutres (en todos los sentidos). Ya ve: entonces, como usted dice, interesaban (comercialmente) las corridas de toros. Ahora no quieren saber nada…
– La televisión pública ¿tendría que emitir corridas de toros?
– En mi opinión, no de manera obligatoria. A ver, TVE emite cada domingo La Santa Misa.¿Tendrían que ofrecer las celebraciones de otras religiones?…No veo la obligatoriedad para dar estos espectáculos (en las condiciones que están reglamentadas, es decir, con puyas y banderillas ejecutando al toro). Sé que hay un programa taurino llamado Tendido Cero: me parece bien que lo den…
– Antes citaba a Matías Prats ¿qué otros narradores o periodistas del panorama audiovisual recuerda?
– Buenooo: Manolo Molés tiene grandes virtudes haciendo tele, y además, ya lo leía en el desaparecido diario Pueblo.
– Fue el narrador de las primeras retransmisiones de Canal Plus, que causaron impresión, por las novedades técnicas (entre otras cosas). Incluso un redactor de su periódico, Gabriel Jaraba, escribió con elogios acerca de esas retransmisiones…
– Que me perdone el admirado Jaraba, pero la mayoría de esos elogios eran relativos al aspecto técnico: cómo estaban colocadas las cámaras, el sonido, que recogía todo…Y no me parece que sea elogiable, en todo caso hay que preguntarse: “todo eso ¿al servicio de qué?…” Lo importante, para mí, es lo que se veía en las imágenes. Y tengo que volver al planteamiento negativo de la corrida de toros actual que le hacía.
En esta segunda parte de la entrevista hemos querido que nos haga una “radiografía de la televisión actual”, al ser un especialista en comentarla, a través de las páginas de El Periódico de Catalunya, lo ha hecho nada menos que ¡treinta y tres años!. Y en la cadena local BTB de Barcelona, durante trece años…
– A la televisión pública actual, TVE, la tildan de gubernamental…
– Eso ha pasado siempre, querido Palomar: la televisión pública siempre ha estado al lado del gobierno de turno, cuando gobernaba el PP, y ahora que lo hace el PSOE. Además, ahora han incorporado (al igual que las cadenas privadas) las tertulias: se trata de unos periodistas que muchas veces “ya vienen pagados de fuera”, y manejan el cotarro, limitándose a repetir consignas…
– ¿Tiene preferencia por los informativos de alguna cadena?
– Me gustan los informativos de autor, que es el caso del que dirige y presenta Vicente Vallés, y en la misma cadena (pero al mediodía) Sandra Golpe. No se trata de opinar, sino en ofrecer al telespectador las claves, para que saquen sus propias conclusiones. Pero intento verlo todo, desde Sílvia Intxaurrondo a Antonio Ferreras.
– ¿Son tan “importantes” los periodistas que intervienen en televisión, muchos de ellos directores de periódicos?
– Eso es lo que creemos, pero en realidad somos meros comparsas: no somos ni actores secundarios, simplemente machacas, y en el mejor de los casos bufones. En cuanto a los directores que aludía, lo importante para dar realce al programa, es que aparezca un rótulo bajo la persona que ponga “director de tal medio…”.
– Pero los directores, que en teoría han estado hasta altas horas de la madrugada con el “cierre del diario”, aparecen a las nueve de la mañana opinando…
– Porque en el paradigma actual lo importante es que te vean, da igual el programa. Como decía Lope de Vega en el siglo XVI, “El mundo es un teatro, o una comedia en la que todos hacemos un papel…!
– Hay una serie de concursos, de nombre parecido: Masterchef, Masterchef Celebrity, Maestros de la Costura, que son prácticamente iguales (no sé si coincide)…
– Claro!, usted me habla de la uniformidad y el imperio de la fagocitosis: en cuanto un producto funciona en una cadena, la televisión de la competencia lo copia más o menos, aunque sea con otro título. Como decía Paolo Vasile: “la televisión es un espectáculo con una sucesión de anuncios, donde de vez en cuanto, se intercala un programa..”
Censura
– Ahora se quiere sobretitular (o contextualizar), introduciendo comentarios, las películas de los 60 y 70 que emite los sábados “Cine de barrio”…
– Sí, ha surgido un movimiento de censura woke y esas películas de Pajares y Esteso se consideran ahora “machistas”, o sea, nadie debe salirse de lo políticamente correcto. Es como si en el capítulo del arte, a un pintor se le censurara por su comportamiento en su vida privada…Tenemos el ejemplo del gran Picasso, que era un maltratador de mujeres.
– ¿Cómo calibra la uniformidad en las franjas horarias?. Por ejemplo por la mañana, a partir de cierta hora todo son sucesos (en todas las cadenas)
– Coincido con esa apreciación pero ¡ojo!, lo de los sucesos “a todo tren” los trajeron las dos reinas de las mañanas: María Teresa Campos y Ana Rosa Quintana. Nunca olvidaré un corte que puse en mi programa, de cuando una señora madre de niña violada, y llegaron dos reporteras de Tele 5 y A3 intentando llevársela a su terreno para entrevistarla.¡Deleznable!…
– Alguna vez le he leído o escuchado decir, que los corresponsales es lo más cercano al periodismo que queda actualmente…
– Sin duda, pero ¡cuidado!, no esos corresponsales a los que pasean por un país manejados por los gobiernos, que sólo muestran lo que les interesa a los ciudadanos…Los hay muy buenos (como el profesional ya retirado Viente Romero), y otros con mucho mérito porque yendo por libre, sacan noticias de debajo de las piedras, una especie de “free lances” de la tele…
– En el programa que hizo en BTB “Telemonegal” ¿hubo algún invitado que no accediera a ser entrevistado?
– Buenafuente no quiso venir porque, al parecer, decía que le habíamos criticado equivocadamente en un programa (aunque él no supo decir en qué ocasión ocurrió)…Y otro que no quiso acudir, y eso que había comido en varias ocasiones con él y su esposa, es Paolo Vasile, que me dijo textualmente: “Ferrán: si voy a tu programa, tengo más que perder que a ganar…”. Me ofrecieron antes de la Sexta, hacer el programa Telemonegal en Tele 5, pero finalmente, resolvieron que “no encajaba…”
– ¿Cómo surgió la idea de hacer la crítica de televisión en prensa, concretamente en el Periódico de Catalunya ?
– Cuando regresé de Hamburgo, donde fui con la idea de crear un periódico sensacionalista, que se distribuiría en varios países, tuve una reunión con el inolvidable director Antonio Franco y Antonio Asensio (el editor). Ellos sabían que yo llevaba tiempo haciendo crítica de teatro, pero les convencí que en aquellos momentos el teatro había perdido “fuelle”, y lo que de verdad interesaba era la televisión. Y estuve 32 años, gracias a que Franco resistió numerosas presiones de gente que no estaba acostumbrada, a que le criticaran por su trabajo televisivo .
– Luego hizo lo mismo, pero trasladado a la televisión, en la cadena local BTB…
– No tantos años (10), pero era inédito que una cadena dejara ejercer la crítica de televisión sobre la propia televisión. Tuvimos audiencias muy notables, y similares a TV 3. Acabó, esta vez por las presiones, que también eran constantes.
Horas
– ¿Cuantas horas al día veía televisión para hacer ese programa?
– Unas 8 horas, pero ayudado por un equipo compuesto curiósamente, sólo por mujeres. No nos fijábamos en tonterías o anécdotas , tipo “a un presentador se le ha caído el pinganillo, o se ha caído de la silla”; por el contrario, nos deteníamos en porqué, cuando un invitado aborda un tema que puede enfadar “a las alturas”, se le corta radicalmente…
– Hizo algo parecido en La Sexta Noche.
– Sí, de otro aire, y estuve menos tiempo, precisamente al dejar de llamarse La Sexta Noche vino la pandemia!…Era un experimento a nivel nacional, y me consta que gustó mucho.
– ¿Por qué cree que está desapareciendo, como sección básica, la de televisión en los periódicos?
– Se enmarca en la crisis de la prensa actual, pues cada vez se lee menos, y todavía peor si son periódicos impresos. La televisión se cita cuando viene un personaje importante a un programa, por ejemplo: “¡Hoy viene a divertirse, tal persona…, al Hormiguero”. Y sirve como elemento publicitario, si la televisión es del mismo medio que el rotativo (ocurre con La Razón y Onda Cero, respecto a A 3 y la Sexta…
Ferrán Monegal es una rara avis en el mundo del periodismo: profesional independiente, riguroso, y con una exclamación (en la tele y escribiendo) “Ah!”. Aficionado a la ornitología, tiene un jilguero, al que cita en sus artículos, llamado “Papitu”…
Ah!.







