Los franceses, quizá menos espontáneos pero más exigentes y cultos en materia taurina, nos siguen ganando la partida en asuntos como la justicia en las contrataciones y la promoción de la Fiesta, aunque a este lado de los Pirineos ahora podemos estar contentos porque representantes de tres partidos diferentes han defendido la tauromaquia sin complejos y con agallas.






