Lo ingrato de ser ganadero. Artículo de Carlos Bueno

Es necesario que el ganadero gane libertad para seleccionar sus astados dentro de una diversidad de condiciones lógica. La figura del criador ha sido siempre la más maltratada del sector. Salvo un ínfimo puñado de hierros que gozan de “inmunidad”, la función de la inmensa mayoría ha sido la de criar ejemplares a la carta. Eso o la ruina de quedarse con ellos en el campo.

Faltaron mascarillas y categoría en los inicios

Fue estupendo anunciar y televisar una corrida en OSUNA, la primera de ANDALUCÍA, con el CANAL SUR. Y ver a PONCE echarse la temporada –o mini o menos-   a la espalda y torear varias corridas cuatro tardes-noches seguidas (y las que le quedan) en estos días que nadie torea. Y lo de las colombinas, con HUELVA dando su feria tradicional de agosto porque HUELVA sí  (las otras no con calamitosos empresarios). Y el mano a mano de PLASENCIA con PONCE y EMILIO DE JUSTO). Con debut anunciado de Movistar-Toros. Y ver al público respondiendo. Y la faena de las dos orejas de MIGUEL ÁNGEL PERERA en “su” plaza onubense. (Vean el vídeo en los portales taurinos si aún se puede).

¿Hasta dónde quieren llegar?

La postura del Ministerio de Trabajo hacia el mundo de los toros es ya insoportable e inadmisible. Por no hacer extensible el desmán a otros ámbitos y esferas. Se está pasando por encima de personas y haciendas para mantener una ideología y conseguir fines y objetivos partidistas.

El óle de Sevilla a Pablo

El olé o, mejor, el óle de Sevilla. Que son dos gritos muy diferentes. El segundo del pellizco, del alma, de la admiración. Lo saben los aficionados. Un sí, sí, sí. Un sí rotundo. Un sísísísí de golpe y entregado. 10 de mayo de 2019. Y en la misma tarde todas las orejas, todas las ovaciones, todas las alegrías, todos los títulos. Y el mejor de todos, torero de Sevilla. Morante, con lo que es Morante en Andalucía, no lo ha tenido del todo. Faltó la entrega del Baratillo. Y hasta le falló varias veces en taquilla.

300, un puñado. Artículo de Carlos Bueno

300 toreros hicieron sonar sus voces contra la desigualdad y la dictatorial discriminación que están sufriendo por parte de nuestro Gobierno. Apenas un puñado de profesionales que, intuyo, no consiguieron inquietar como era su intención al poderoso Ministerio de Trabajo regentado por los antitaurinos de Podemos. En esta época de falsos demócratas no basta con tener la razón, hay que hacerla valer, y cuantos más guerreros la reclamen mejor. Porque a los mandatarios les duele más la cantidad que los argumentos.