El WhatsApp y las pipas, horroroso. Artículo de Carlos Bueno

Hay jóvenes hípermodernos que, tecleando sus móviles a velocidad vertiginosa, cuentan las corridas de toros a través de WhatsApp. Otros devoran pipas con un entusiasmo febril al tiempo que el torero realiza su faena. ¿Cómo se puede sentir la emoción del toreo así?  No me imagino a nadie escribiendo mensajes de teléfono ni comiendo pipas mientras Curro dibujaba una media en La Maestranza. 

Algo no funciona, artículo de Paco Delgado

Por más que nos empeñemos en convencernos de lo contrario, sobre todo a nosotros mismos, está claro que hay algo que no funciona como toca en este país antes llamado España y al que ahora muchos de los que aspiran a gobernar en él tienen reparos serios en decir su nombre. Y no es ya por que llevemos casi un año sin gobierno porque quienes se supone que deben regir esta nave medio a al deriva no se ponen de acuerdo. Y no es por cuestión de ideología o programa, sino por ansia de poder, revanchismo, soberbia o jactancia personal.

Esperando a Simón, por Ricardo Díaz-Manresa

Esperando a Simón

Ricardo Díaz-Manresa

24- octubre- 2016

Esperando a Simón  a ver qué hace en Las Ventas. Ya tiene la llave de Madrid y de medio toreo. Esperado con ilusión y a la vez con escepticismo. Inquietos y a la vez esperanzados para conocer qué quiso decir con “el antes y el después” de Madrid. Simón, en medio. “ El antes y el después” según Simón. Esperando el “después” de Simón. Muchas esperas

Los toros catalanes de ida y vuelta, por Ricardo Díaz-Manresa

Los toros catalanes de ida y vuelta

Ricardo Díaz-Manresa

21- octubre- 2016

Los toros que se van a pasear por Cataluña esperamos verlos. Según. Los toros catalanes de ida y vuelta. O de vuelta e ida. De allá para acá. Todos nos preguntamos qué va a pasar porque Cataluña es desde hace mucho tiempo una región rebelde en la que no se acata ni una ley que venga de Madrid ni de tribunal alguno si no les gusta. Cataluña es ahora como la Bernarda que se acordaban de ella para decir una zafiedad.

Ante la sentencia del Constitucional hay que decir: