Tarjeta roja. Artículo de Carlos Bueno

El toreo debería ser algo más impredecible, sorpresivo, variopinto y emocionante de lo que se ha convertido en la actualidad. La depuración del comportamiento del toro en todas las ganaderías y la preparación de élite de los toreros han provocado que hoy se toree con más perfección que nunca, y a los empresarios-apoderados les ha convenido minimizar riesgos para maximizar beneficios. Todo ello ha provocado que la fiesta del toro bravo sea ahora más monótona.

Que no nos quiten el arroz. Artículo de Carlos Bueno

De sobra es conocido que el sector taurino profesional ha permanecido tradicionalmente inmóvil ante los ataques antis. El nulo apoyo a las iniciativas protaurinas de los aficionados ha sido norma común. Ahora, alertados por la posibilidad de perder ciertas ayudas económicas del Parlamento Europeo, la Unión de Criadores de Toros de Lidia ha viajado hasta Bruselas para defender lo que en justicia les corresponde. Está claro que sí que pueden y saben defenderse, al menos cuando les pica el bolsillo.

El ejemplo valenciano

Aunque, por lo general, las instituciones políticas, tanto centrales como periféricas, siguen mirando para otro lado cuando se trata de tocar el tema de la tauromaquia, lo bien cierto es que hay excepciones a esta conducta tristemente habitual. Y una nos pilla bien cerca.

Que siga girando el bombo

Vaya si ha dado de sí el último invento de Simón Casas. Su sistema para emparejar toros y toreros  que den forma a carteles para la próxima feria de San Isidro sigue dando que hablar. Sigue girando el bombo. De momento ya ha conseguido su primer objetivo: copar la atención del aficionado y convertirse en el foco de la noticia.