El carrito del Guggenheim, artículo de Paco Delgado

Ha levantado no sé si ampollas (la gente tiene, a estas alturas, la piel tan dura como el rostro y el callo blindado) pero evidentemente sí mucha polvareda la carta abierta remitida por Salvador Boix a Pedro Balañá. Una misiva publicada en La Vanguardia y en la que echa en cara al dueño de la Monumental de Barcelona su negativa a que se vuelvan a dar festejos taurinos en la misma.

A vueltas con la carta

Hace unos días leímos en la edición digital de la Vanguardia, no en la impresa (al menos hasta el 14 de Febrero) una misiva en la sección “Cartas a los lectores” escrita por Salvador Boix. Lo que dice sobre el empresario Balañá y las razones por las que ha decidido “de momento” no abrir las puertas de la Monumental, son ciertas. Pero la carta llega tarde… Solo los ilusos pensaban, cuando se conoció la sentencia del Tribunal Constitucional, que los dueños de la plaza iban ya a preparar la temporada para este año. Han sido, desde el 20 de octubre del 2016, más de tres meses perdidos.

Super Bowl 10 – Tauromaquia 0

México D.F. Corrida del LXXI aniversario del coso de Insurgentes. Al filo de las dos de la madrugada, hora española, Morante y El Juli salen a hombros de la Monumental Plaza México tras una tarde de toreo colosal de los dos genios. Una muchedumbre se agolpa entre flashes y chispas del traje de luces y los arropa en una imagen que es pura metáfora de cómo los devotos trasladan a la Virgen de los Desamparados en Valencia o a la Macarena en Sevilla. La religión taurómaca, el rito, los héroes izados, el pueblo enfervorizado, la pasión. El día antes allí y la noche antes aquí, idéntica escena con El Zotoluco y Enrique Ponce tras otra faena memorable y antológica del maestro de Chiva en el embudo. Es lo que tienen las figuras máximas del toreo. Primero llenaron Insurgentes hasta arriba y luego la pusieron boca abajo.