La bomba que colma el vaso. Artículo de Carlos Bueno

Una bomba accionada a ocho metros de los muros de la plaza Santamaría de Bogotá sembró el pánico durante el sorteo de los toros que se iban a lidiar en la última corrida de la feria colombiana. Algunos políticos y medios de comunicación, sin investigación previa ni pruebas, se apresuraron en afirmar que el atentado nada tenía que ver con grupos antitaurinos. Pero no hay que ser muy listo para intuir que hacer explosionar un artefacto junto a una plaza de toros no es cosa de aficionados. ¿Si no se pone freno a esta oleada antitaurina bárbara qué será lo siguiente?

El carrito del Guggenheim, artículo de Paco Delgado

Ha levantado no sé si ampollas (la gente tiene, a estas alturas, la piel tan dura como el rostro y el callo blindado) pero evidentemente sí mucha polvareda la carta abierta remitida por Salvador Boix a Pedro Balañá. Una misiva publicada en La Vanguardia y en la que echa en cara al dueño de la Monumental de Barcelona su negativa a que se vuelvan a dar festejos taurinos en la misma.

A vueltas con la carta

Hace unos días leímos en la edición digital de la Vanguardia, no en la impresa (al menos hasta el 14 de Febrero) una misiva en la sección “Cartas a los lectores” escrita por Salvador Boix. Lo que dice sobre el empresario Balañá y las razones por las que ha decidido “de momento” no abrir las puertas de la Monumental, son ciertas. Pero la carta llega tarde… Solo los ilusos pensaban, cuando se conoció la sentencia del Tribunal Constitucional, que los dueños de la plaza iban ya a preparar la temporada para este año. Han sido, desde el 20 de octubre del 2016, más de tres meses perdidos.