La gala de los Goya (o la de los lamentos). Artículo de Carlos Bueno

A la gala de entrega de los premios Goya de cine le faltó categoría y le sobraron lamentos poco sólidos. Un año más las quejas por la escasa atención institucional y la ausencia de subvenciones se sucedieron. Y todo a pesar de que los datos sitúan a la cinematografía entre las actividades que más ayudas reciben en nuestro país. La tauromaquia, por el contrario, parece vivir en un letargo conformista que le aleja de ejercer la mínima presión sobre nuestros políticos en pos de reclamar un trato igualitario al del resto de artes. No estaría mal organizar un evento similar al de los Goyas donde hacerse oír.