Todo para la streptopelia turtur

Con todo lo que está cayendo, con el mundo paralizado por el dichoso y maldito coronavirus y, por centrar más el tema y poner el foco en algo que nos afecta muy de cerca, el mundo de los toros, que, sin duda, pasa por el peor y más grave momento de su ya larga historia, desnortado y perdido, sigue habiendo comportamientos que sorprenden y dan que pensar. ¿Definitivamente nos hemos vuelto locos?.

Por el “Camino” de mi afición

Corría una tarde de principios del mes de octubre de 1959, cuando mi padre, al salir del trabajo, se acercó al antiguo café de la plaza de toros, adosado a la misma y que desapareció cuando la reforma de 1968, para pasar un rato con Eduardo Rodríguez Cruz, antiguo novillero, y con el que mantenía una buena amistad desde los tiempos en que Eduardo buscaba la gloria en los ruedos.   

Silencio administrativo absoluto. Artículo de Carlos Bueno

Los toros son tradición, historia, economía, ecología, emoción, vida y arte, por eso pertenecen al Ministerio de Cultura. Están protegidos por la Constitución y, más allá de malas intenciones partidistas, necesitan del mismo apoyo institucional que el resto de actividades culturales, tanto en cuanto a obligaciones como a derechos se refiere. No hacerlo sería, entre otras cosas, un delito.

¿Corridas de toros televisadas sin espectadores?

Todo indica, que cuando devuelvan al “Coronavirus” al corral, la “industria”, que no deporte, del futbol volverá a programar partidos sin público, y televisados en directo. Y, como parece, que los van a programar cada 72 horas, habrá partidos todos los días a todas las horas. Los equipos deportivos -grandes, medianos y pequeños- no se pueden permitir no disponer de los impresionantes ingresos que reciben de las televisiones. En… los más pequeños, los ingresos de taquilla no representan mucho más del 2% de su presupuesto.