Milagro a las cinco, nueva opinión de Paco Delgado

Muchas han sido las imágenes que deja para el recuerdo y la posteridad la presente edición del larguísimo serial isidril, en el  que hubo no pocos triunfos -unos con correspondiente puerta grande, otros sin ella pero no por eso menores-, abundantes notas de interés  y también, como es normal, algunos fracasos. En toros y toreros. Y  hasta en presidentes y responsables de distintos aspectos  organizativos de la feria.

Todo suma, nueva opinión de Paco Delgado

Aunque lo visto en el ruedo en los últimos tiempos -para no hacerlo  muy largo: en lo que va de temporada, o, centrando todavía más el  tema, en este San Isidro que no parece tener fin- hace aflorar la  ilusión y la esperanza, con grandes actuaciones de muchos toreros y  muchos toros, también, dando juego y posibilidades, el panorama en  torno al espectáculo taurino, la tan denostada fiesta nacional, no  parece halagüeño ni pinta bien. Demasiados enemigos en contra, muchos  intereses en juego, un gran desconocimiento en quienes atacan y la  proverbial falta de unión del sector hacen que la situación sea complicada.