Que siga girando el bombo

Vaya si ha dado de sí el último invento de Simón Casas. Su sistema para emparejar toros y toreros  que den forma a carteles para la próxima feria de San Isidro sigue dando que hablar. Sigue girando el bombo. De momento ya ha conseguido su primer objetivo: copar la atención del aficionado y convertirse en el foco de la noticia.

Bombo para el bombo

Está revolucionando el mundillo taurino. El invento de Simón Casas ha logrado despertar el adormecido panorama taurómaco y ha puesto a todos a hablar, opinar e interesarse por esta nueva fórmula que el empresario francés se ha sacado de la chistera y parece que -ya lo hizo en la pasada Feria de Otoño en Madrid- está dando resultados.

Gema González, un ejemplo a seguir. Artículo de Carlos Bueno

Es tiempo de hipocresía, de falsas apariencias, de medias verdades que no comprometan. Se valoran las formas por encima del fondo. Se deprecia el valor de la palabra. Los políticos miden cuanto dicen para captar un voto más, y si el tema es taurino evaden respuestas claras y concisas. Cuesta encontrar un valiente que respete la libertad de cada cual de ir o dejar de ir a los toros y que, a la vez, presuma de afición. La alcaldesa de Valdemorillo ha demostrado ser una de esas rara avis que huye de estereotipos y prejuicios y desde el ayuntamiento ha organizado una feria de San Blas modélica.

Picar con fundamento. Artículo de Carlos Bueno

Los picadores son quienes mejor conocen la medida del castigo que cada toro requiere. Saben que hay astados que apenas necesitan ser picados, pero están supeditados a la categoría de la plaza y a la voluntad del matador. Son “los malos de la película”, cuando su función debería ser tan necesaria como emocionante. Sólo hay una forma de que su labor recupere el interés que merece, y es que el toro suba enteros en casta.