No ha salido otro igual

Cuando su madre lo trajo al mundo, muy poco antes de que España se viese inmersa en el mayor desastre que ha padecido en el último siglo, las posibilidades de que aquel recién nacido en Palma del Río tuviese un futuro digno eran tan escasas como dientes en sus entonces tiernas encías. 

Asumir la voz del pueblo. Artículo de Carlos Bueno

Se acercan las elecciones municipales. Es el turno de los pueblos, de la gente de a pie preocupada por los problemas diarios de la calle, los de verdad, los que tienen que ver con la economía y el trabajo, con la sanidad y la educación, con la cultura y con la forma de vida. Y los toros son una forma de entender la vida, eso que quizá no se entienda desde las grandes urbes pero que la mayoría de españoles siente. Es el turno de que se escuche la voz de 25 millones de espectadores.

Para todos

Pues la primera parte de la etapa electoral que nos ha tocado este año, está vencida. Y tras la jornada del pasado 28 de abril, aún a falta de concretar varios temas -y no menores: si el partido con mayor número de escaños va a gobernar en minoría, si va a pactar con unos o con otros y varios etcéteras más- lo que que está claro es que los partidos del ala derecha han sufrido un importante revés y, yendo al tema taurino, algunos de sus más enconados enemigos, van a disfrutar a partir de ahora de una cuota de poder que da que cavilar.

Es la hora de los socialistas. Artículo de Carlos Bueno

En las últimas elecciones el pueblo español le ha incrementado el crédito al PSOE mientras se lo mutila a los antitaurinos. Unidas Podemos y Compromís han retrocedido muy significativamente en votos, y PACMA sigue sin respaldo. Así que es la hora de los socialistas de verdad. Fuera los cobardes que se excusaban en las presiones de otros partidos de quienes necesitaban sustentos. Es la hora de dar tanta libertad a unos para asistir a los toros como a otros el derecho de abominar de ellos. Es la hora de desterrar imposiciones y dictaduras. Es la hora de los demócratas.

Ruedas de molino

No sé si es por el tremendo auge de las llamadas redes sociales, por el éxito de los programas de la tele en los que se hace protagonista a cualquier mindundi sin preparación, oficio ni beneficio y al que se tiene en pantalla un montón de horas al día, por el afán de figurar o por qué, pero la gente ahora es capaz de hacer cualquier cosa -y el ridículo es lo que más se lleva- con tal de salir en los papeles y de estar, como decía aquella, en el candelabro.