Ureña como Cristiano. Artículo de Carlos Bueno

Cristiano Ronaldo sufrió un corte en la cara que necesitó tres puntos de sutura y abandonó el terreno de juego lamentándose ostensiblemente mientras se miraba la herida en un móvil. A Thomas Joubert una cornada le arrancó la femoral y antes de ser operado para evitar su fallecimiento pidió perdón a los médicos por haber manchado la enfermería con su sangre. A Ureña un toro casi le revienta el ojo izquierdo y, a pesar de quedarse sin visión por ese lado, continuó en el ruedo hasta acabar con su antagonista. La noticia del futbolista dio la vuelta al mundo. Las de los toreros no salieron del ghetto.

Un mundo de héroes

“Sé que te levantarás y afrontarás la vida con verdadero valor, que no está solo en enfrentarse a un toro, sino también a las dificultades de la vida. El sufrimiento es parte de la gloria. Recupérate pronto, el toreo te espera”. Esta es la frase que Juan José Padilla envió a Paco Ureña, animándole tras el tremendo percance sufrido por el murciano en Albacete. En estas palabras, que hubiese podido firmar cualquier filósofo que se precie, se resume la esencia del toreo, que no estriba en la capacidad de poderle a un toro con más o menos arte o gracia, sino en unos valores que explican lo que es la vida misma.

Otra feria sin Dámaso

Aunque ya ha pasado un año de su inesperada y terrible pérdida, se sigue haciendo raro no verle en su barrera de capotes, acompañado por Feli, su esposa y recibiendo los brindis de sus compañeros y el saludo y cariño de todos cuantos por allí pasaban. No estará físicamente, pero en el corazón de los aficionados permanece para siempre, como se demostró el pasado día 27 de agosto, cuando al cumplirse el primer aniversario de su muerte se celebró en la catedral de Albacete, convocada por la Plataforma de Aficionados que promovió su monumento junto a la plaza, una misa en su recuerdo que llenó el recinto hasta la bandera.

Cuando las novilladas crecen a pesar de todo. Artículo de Carlos Bueno

Septiembre es el mes que más corridas programa y el que más ferias de novilladas anuncia, algo que en muchos casos es posible gracias a la implicación altruista de los aficionados agrupados en peñas y comisiones. Sin embargo, el número de festejos menores sigue descendiendo en los ciclos más importantes. Si el sector no reacciona y consigue abaratar el coste de las novilladas -tanto en lo que a impuestos se refiere como de forma interna- llegará un tiempo en que las peñas y comisiones se hartarán y el futuro pintará (más) oscuro.