Aquí se muere de verdad

Una vez más ha quedado demostrada la grandeza del toreo, su terrible autenticidad: este espectáculo es de verdad. Aquí no se finge, aquí no hay dobles que ocupan el lugar del protagonista para interpretar las escenas peligrosas. La realidad cierta de la muerte está siempre presente en el ruedo y ayer se manifestó trágicamente en Teruel.