Llegar a tiempo (a Castellón)

Llegar en forma y con tiempo a los sitios tiene sus ventajas. Y, a veces, hasta placeres para el alma; cuando no, placeres para el estómago. Llegar con una hora, por lo menos, de anticipación a Castellón es, por ejemplo, empaparte de la fiesta callejera. Sufrir, también, algún petardo espontáneo, de esos que te hielan…