En torno a la tercera de la Feria de San Jaime

“No fue en absoluto pequeña, la hazaña de Paco Ureña”. Por su puesto que no fue pequeña, fue una gesta de gran torero. Fue un dechado de pundonor y torería. Fue un gesto que le honra y enaltece a la Tauromaquia. Fue, sin duda lo más destacado de este tercer festejo de la que insisto en llamar miniferia de San Jaime, Fue todo eso y más.

Corazón contra corazón

No se trató con justicia a Paco Ureña, que tras llevarse una fenomenal paliza de su primero salió de la enfermería bajo su responsabilidad para firmar una faena valentísima, muy firme, templada y redonda que remató con una estocada a matar o morir. ¿Y eso no vale ya las dos orejas?.