Afuera hay otra fiesta. Alicante fue una hoguera

Llegar a la plaza de Alicante con tanto tiempo de antelación, tiene sus ventajas y también sus pegas. La mayor pega, tener que esperar a la apertura de las puertas casi una hora antes, soportando el sol implacable y buscando la sombra prolongada de una palmera o un farol, de esos que están clavados en la misma acera del coso, frente a las puertas de acceso. Y la ventaja: pues visionar la gente que pasa, unos de largo, otros haciendo tiempo para entrar al coso y, otros tantos, merodeando como si estuvieran esperando que la higuera descolgara sus frutos.