Paco Peña, fragua de toreo y flamenco

El torero Paco Peña, soñador de pasiones y nostalgias como corresponde al rigor de la profesión, una vez retirado de los ruedos vive ahora todas las sensaciones de haber estado más de veinte años frente al toro con un extraordinario afecto por el flamenco, sin duda, como él mismo dice, “por las semejanzas entre estas dos artes”, cuyas manifestaciones son de una misma familia. “Porque -advierte-, excepto casos, es muy difícil y diría casi imposible que a un torero no le guste el cante, o que a un cantaor no le guste el toro”.