Hay que insistir: son cultura ¡claro que sí!

Indigna, una vez más, que desde las más altas instancias de nuestro gobierno se haga de menos y desprecie a la tauromaquia. Y también causa alarma, y más que debería hacerlo, cuando ese menosprecio viene de quien, en teoría -ya se está viendo que en la realidad no es así-, tendría que, al menos por su cargo, defender lo español. Por no hablar de las formas con que, además, lo hace: con profundo asco y como escupiendo las palabras.